Ana María Solo de Zaldívar e Hidalgo-Chacón

Ana María Solo de ZaDª. Ana Solo de Zaldívar Hidalgo-Chacónldívar (1858-1916)68, natural de Don Benito, quien de manera ocasional se dedicó a la poesía, pero cuya principal actividad, a la que entregó de pleno su vida y afanes, fue la pedagogía. No obstante, los versos que de ella hemos leído, algunos con cadencias becquerianas, sugieren que, de haberse dedicado con mayor intensidad a la poesía, hubiera alcanzado un espacio digno, más que el de otras extremeñas aquí referenciadas. Pertenecía a una familia potentada de Don Benito, oriunda de la sierra de Cameros, que había llegado a Extremadura algunas generaciones atrás y estaba emparentada con los Torres Isunza, naturales de Villoslada de Cameros, grandes comerciantes y ganaderos, de cuya gran capacidad económica se ha dado cuenta en algún estudio69.

Puesto que la ocasional poeta de Don Benito es objeto de otro estudio en este mismo volumen, no nos extenderemos prolijamente en su dilatada y fructífera vida, menos aún en sus escritos pedagógicos, tampoco en sus ensayos literarios en prosa. Esta mujer “atractiva, morena, esbelta, distinguida, inteligente, sincera y expresiva, de carácter resuelto y decidido”, como la definía su colega Concepción Sáiz, peleó desde niña por su derecho a la formación cualificada, y, con ayuda de su pariente el marqués de Torres Cabrera, consiguió vencer la, parece, oposición paterna a ello70.

Con su título de institutriz dirigió en Don Benito, antes de 1886, un colegio de instrucción primaria para niñas, que quizás fundara ella misma, pues el nombre del centro, San Ildelfonso, nos lleva al santo bajo cuya advocación se bautizó a su padre; aunque es evidente que puede ser una mera coincidencia. Según Díaz y Pérez, y por él Ramón de la Huerta, ya por entonces había dado a conocer sus trabajos literarios en Extremadura, en concreto en 1879, en la Revista de Almendralejo, pero ni ese año, ni los que se suceden hasta el cierre de la publicación hemos hallado una sola colaboración de Solo de Zaldívar71. La emprendedora maestra marchó a Madrid y en 1886 abrió el Colegio de Santa Ana, en la calle Santa Isabel 34, cuyos fines eran ofrecer una enseñanza completa a las niñas, desde los cuatro años de edad72. Empresaria decidida fundó otro colegio privado “francés-español” al que llamó Notre Dame de l’Amparo, en la calle Hortaleza nº 39, que estaba en funcionamiento en 1888 y que ofrecía internado para sus pupilas73. También en la Corte, un año después, en 1889, ya con su título de maestra, anunciaba una academia en la Calle San Pelayo, 2 y 4, que por iniciativa propia había abierto para preparar las oposiciones convocadas por la Normal y Escuela de Institutrices y en la que además se ofrecían lecciones de canto, solfeo, pintura e idiomas.

De manera puntual, remitía algunos poemas a los periódicos de Don Benito, a La Prensa, desde 1886, donde además publicitaba sus centros educativos, y a La Semana, la iniciativa periodística de Antonio Gallardo nacida en 1880, y que en 1885, por traslado de su director a Almendralejo, imprimió en esta ciudad algunos números. Hemos podido leer entregas literarias de Ana María en La Prensa, sea “A mi querida amiga Adela Texeira. Debajo de una lira y pensamientos dibujados en su álbum” (12 de septiembre de 1886), que principia:

Con cuanto afán hoy te diera

felicidades sobradas,

tan dulces como tus ojos,

tan grandes como tus gracias,

tan puras como tus sueños,

y cual tus virtudes tantas.

Menor éxito hemos obtenido en las búsquedas entre los números sueltos que se conservan de La Semana. En cualquier caso, antes de 1884 debía haber publicado con cierta asiduidad en Extremadura, en tanto Díaz y Pérez seleccionó tres poemas de la autora en su Diccionario (“Dudas”, “Mi razón y mi sentir”, y “La madre”, dedicado su hermana por el nacimiento de su sobrino Alfonso) y su nombre se había hecho popular al participar en la obra colectiva Las mujeres españolas, portuguesas y americanas, en la que redactó el capítulo dedicado a las mujeres extremeñas.

Sólo de Zaldívar se presentó por libre al examen para alcanzar el título de maestra normal que superó con éxito y admiración de uno de los miembros del tribunal, Concepción Sáiz. Al poco fue nombrada profesora auxiliar de la Normal Central en Madrid y no mucho después directora de la Escuela Normal de Málaga, donde estuvo en el cargo hasta el año de 1898 y donde fue notable su celo y dedicación. Allí creó una revista, de corta vida, en la que colaboró Balbina de la Flecha, como ya hemos referido, y otras maestras, sean la norteamericana Gregoria Urbina y Miranda o María del Rosario Vázquez Angulo. Se llamó El Amigo del Hogar. Entre 1898 y 1901 fue destinada a Sevilla. Poco antes de alcanzar la dirección en Granada, Concepción Gimeno de Flaquer incluyó su nombre en el grupo de pedagogas entregadas a las buenas letras, la amena literatura o la “filosofía social”74. Se dice que Ana María Solo de Zaldívar había publicado algunos de sus ensayos literarios en revistas femeninas, El Correo de la Moda de Madrid (al que ya nos hemos referido) y La Moda elegante (luego Moda elegante ilustrada), la famosa revista gaditana, de tan largo éxito como vida editorial, que desde 1870 se imprimía en Madrid. Las búsquedas en ambas han sido, sin embargo, infructuosas.

En 1901 Ana María Solo de Zaldívar fue nombrada directora de la Escuela Normal de Granada, que hasta entonces había tutelado la docta y activa escritora y pedagoga María Carbonell. Alabada por sus colegas merced a su capacidad organizativa, en la ciudad andaluza desplegó la de Don Benito todas sus energías no sólo en asuntos relacionados con la mejora de la cultura y educación de sus pupilas, y de Granada en general, a través de la Asociación del Magisterio o el Centro Artístico de la ciudad, sino en numerosas obras sociales, sobre todo como secretaria de la Junta de Damas de la Cruz Roja y como miembro de las Damas Católicas. Su generosa entrega durante la campaña de Marruecos la hizo merecedora de la medalla de oro de la Cruz Roja.

Inquieta mujer, participó en diversos congresos pedagógicos y feministas nacionales e internacionales (Madrid, Valladolid, o París) en los que defendió, desde su ideología conservadora, sus ideas sobre la mujer o la educación. En 1910 fue galardonada con una medalla de plata en la Exposición y Congreso de Bruselas, ciudad a la que viajó con motivo del mencionado encuentro internacional.

Ramón de la Huerta relacionó en las notas biográficas sobre la autora algunos títulos de artículos o relatos en prosa de la extremeña y el listado de algunos poemas, que, por desgracia, no hemos alcanzado en su totalidad: “Aniversario”, “Cantares”, “En la víspera de mi cumpleaños”, “Mi razón y mi sentir”, “Nuestras dudas”, “Ruinas”, “La flor de la amistad”, “La madre” o “La tempestad”75.

Ana María Solo de Zaldívar falleció en Granada, en 1916. Sus amigos y compañeros le dedicaron un homenaje póstumo que dieron a la imprenta en 1917. Entre otras cosas decían de ella: “sentía la poesía y el arte, fue una literata a más de una pedagoga y una mujer de corazón76.

Carmen Fernández-Daza Álvarez
“Poetas extremeñas del siglo XIX”, en Alborayque, Número 5, Badajoz, 2011, pp. 153-214.

68.- Parroquia de Santiago (Don Benito), Bautizados, Lib.XV (1858-1859), fol.69. Fue bautizada en 20 de abril de 1858. Sus padres fueron Idelfonso Solo de Zaldívar, propietario, y Eufemia Hidalgo Chacón. Sus abuelos: José Solo de Zaldívar y Eufemia Hidalgo Chacón; maternos: Juan A. Hidalgo y Josefa González. El padre de Ana María había estudiado en el Seminario de San Atón.

69.- La Ilustración (Barcelona), 15 de noviembre de 1885. En este número P. de Torres-Isunza (quizás Pedro de Torres-Isunza Donoso Cortés) publicó un poema dedicado a Ana María: “En el álbum de mi querida prima Ana María Solo de Zaldívar” (“Lleno de inspiración, quisiera ufano”). Respecto a los Torres Isunza hay un artículo dedicado sobre todo a la gran benefactora Consuelo Torres Isunza: Ruiz Rodríguez, Juan Ángel, “El legado testamentario de doña Consuelo Torres Isunza” en las Actas del I Encuentro de Estudios Comarcales Vegas Altas…”, op. cit. pp.103-122.

70.- Sáiz, Concepción, “Ana María Solo de Zaldívar” en La Escuela Moderna, agosto, 1916, pp.499-502.

71.- Díaz y Pérez, Nicolás, op. cit, II, 1884, p. 385, y Huerta Posada, Ramón de la, “Ana María Solo de Zaldívar” en El Álbum Iberoamericano, XIV, 14 de octubre de 1896, p.452.

72.- La prensa (Don Benito), 12 de septiembre de 1886. Se publicitaba como “profesora de enseñanza primaria superior, directora que fue del Colegio de San Ildelfonso de Don Benito y alumna de la Escuela de Institutrices”.

73.- La prensa (Don Benito), 7 de octubre de 1888.

74.- Gimeno de Flaquer, Concepción, “Pedagogas españolas” en el Álbum iberoamericano, XIX, 7 de mayo de 1901, p.194.

75.- Huerta, Ramón de la, op. cit., p.452.

76.- Ofrenda… a la memoria de Ana Solo de Zaldívar, directora de la Normal de Maestras de Granada, Granada, Tipografía Vázquez y Prieto, 1917. Agradezco a la doctora Doña Isabel Collado Salguero la generosidad al facilitarme la noticia y la copia de un poema de Solo de Zaldívar que contiene este raro impreso, y que leyó en el homenaje Antonio Gallego Burín (“¡Qué bella está la mañana!”) y que formaba parte de la colección de Rimas de la autora, pp.54-55.

Ana Mª Solo de Zaldívar e Hidalgo Chacón: a orillas del Darro

Era una atractiva, morena, esbelta, distinguida, inteligente, sincera y expresiva, de carácter resuelto y decidido. Hija de aristócrata familia extremeña, los prejuicios nobiliarios de ésta le arrancaron la dicha de crearse un hogar, pero no consiguieron, a pesar de intentarlo, desviarla del estudio ni quebrantar su resolución de obtener el título de maestra que constituyó su acta de emancipación(12).

Nace el 17 de abrilescanear0085 de 1858 en Don Benito (Badajoz), hija de Ildefonso y Eufemia, que procedían de familias de rancio abolengo. Ella misma lo dice, dando muestras de su carácter y firmeza: “Aunque mi apellido sea tan noble como el primero y haya personas de mi familia que aseguran tenemos sangre azul, eso no quita que yo ponga mis opiniones con entera conciencia…”(13).

Pronto marchó a Madrid donde obtuvo el título de institutriz(14) y magisterio. No creemos que su familia viera con buenos ojos que Ana María estudiara magisterio, y mucho menos que ejerciera la profesión, reservada en aquellos momentos a clases inferiores. Ella contó con el apoyo y la protección del marqués de Torres Cabrera, que confió siempre en sus aptitudes y vislumbró su valía, como el tiempo se encargó de demostrar. En 1882 regresa a Extremadura y abre un colegio privado para niñas en su ciudad natal, al que puso el nombre del santo con el que fue bautizado su padre “San Idelfonso”. Al poco regresa a Madrid a dirigir el también centro privado “Notre Dame de l’Amparo”. Después abre una Academia, en la calle Pelayo 2 y 4, donde preparaba para el acceso a las Escuelas Normales y Escuela de Institutrices. Impartió, además, clases de solfeo, canto, idiomas y pintura(15). Pero Ana quería ser maestra de maestras, quería ser profesora de Escuelas Normales, y se examinó de las diecisiete asignaturas que componían el grado, convirtiéndose en maestra normalista.

Su primer destino fue el de profesora auxiliar en la Escuela Normal Central de Madrid, donde ocurrió un hecho desafortunado:

Llegó un día en que un personaje muy liberal necesitó una vacante, y ésta se hizo a costa de la señorita Solo de Zaldívar. Tan violento fue el acto y tan enérgica la protesta de la perjudicada, que se pensó indemnizarla nombrándola oficial de la Escuela Froebel. No consintió en el arreglo y tan poderosas razones alegó, que el ministro de Fomento le entregó la credencial de directora de la Escuela Normal de Málaga(16).

El 16 de junio de 1893 tomó posesión como directora de la Escuela Normal de Málaga. Durante su mandato llevó a cabo importante reformas y mejoras, poniendo en marcha los programas y métodos que se seguían en la Escuela Normal Central de Madrid, aunque muchas de sus propuestas chocaron con el Rectorado(17). Gracias a sus afanes, consiguió que el viejo y destartalado caserón de la escuela fuera rehabilitado y convertido en un centro alegre y luminoso. Seis años después, por Real Orden de 31 de octubre de 1899, mes nombrada profesora numeraria de la Escuela Normal Superior de Maestras de Sevilla, con el sueldo anual de 2.500 pesetas. Al año siguiente, el 5 de noviembre, ocupa la secretaria de dicha escuela. A los pocos meses, el 1 de junio de 1901 renuncia al cargo, quizá porque ya tenía en mente trasladarse a Granada. Y a los pocos meses, por Real Orden de 15 de febrero de 1902, es nombrada profesora numeraria de la sección de Ciencias de la Escuela Normal Superior de Maestras de Granada. Poco tiempo después, a propuesta unánime del claustro del Instituto General y Técnico de la provincia granadina, fue nombrada directora de la Escuela Normal -Real Orden de 5 de abril de 1902-(18). Cargo que ocupó hasta su muerte, el 26 de julio de 1916.

La primera gestión de Ana María fue dotar de un nuevo local a la Escuela Normal, que estaba ubicada en un inmueble en muy mal estado, en la calle Piedad. Gracias a sus desvelos y poder de persuasión consiguió un edificio, el nº 1 de la calle Cárcel Alta, que se alquiló por un importe de 2.500 pesetas anuales. El edificio fue reformado y rehabilitado, dotándolo de agua corriente, comedor, laboratorio, salón de actos, oficinas, etc. Disponía también de vivienda para la directora, un piso que comunicaba interiormente con la Escuela. Era el mejor edificio de España dedicado a una Escuela Normal femenina. Doña Ana consiguió que la Normal granadina fuera una institución de prestigio; llegó a ser la segunda de España en número de alumnas. Un reconocido centro de formación femenina y dinamizador de cuantas obras culturales y educativas se realizaron en la ciudad; todo marcado con el sello de doña Ana. Espíritu que sus continuadoras se empeñaron en mantener: “rigidez, disciplina y cultivo de lo femenino”(19).

Ana María era una mujer muy activa a la que le preocupaban todos los temas educativos, siendo una impulsora incansable por mejorar el mundo de la enseñanza:

-En 1894 funda en Málaga, junto con otros profesores, el “Centro Pedagógico Gratuito”, concebido para dar enseñanza complementaria a la de las Escuelas Normales: conferencias, sesiones literarias, excursiones, etc. Era una manera de ofrecer a las maestras formación continua y elevar su nivel cultural, que ella consideraba imprescindible. La apertura de dicho centro fue uno de los hechos más destacados en la vida docente malagueña(20).

-Dotó a la Escuela Normal de Granada de un magnífico laboratorio, un gabinete físico-natural, un museo pedagógico, mobiliario y una amplia y rica biblioteca. A su muerte se hizo un inventario y se registraron más de 1.121 volúmenes(21).

-Participó en Congresos Pedagógicos, en España y París, destacando siempre por sus aportaciones. En 1910 acudió a la Exposición y Congreso de Bruselas y fundó también la Asociación de Profesorado Normal de ámbito estatal(22).

-Hizo sus pinitos en el mundo literario. Escribió poesías, impartió conferencias y sus libros son modelo de erudición. En su casa se organizaban tertulias a las que asistía lo más notable de la intelectualidad granadina.

Pero no fue el mundo educativo el único que acaparó su preocupación. Solo de Zaldívar llevó a cabo importantes obras benéficas, siempre en defensa de los más débiles y desvalidos. “Es imposible contar sus obras ni los beneficios que dispensó, ni los favores que hizo, ni las lágrimas que enjugara, ni los sacrificios que por el bien de todos se impuso”(23). Decía Teresa Azpiazu, directora de la Escuela Normal de Málaga en el homenaje necrológico que se le rindió.

-Fue secretaria de la Junta de Damas de la Cruz Roja de Granada; institución que impulsó y prestigió.

-Gestionó la construcción del sanatorio antituberculoso “Sierra Nevada”, y para recaudar fondos solía organizar actos y veladas literarias, como la Fiesta de la Flor(24).

-Defensora de los roperos, las colonias y las cantinas escolares, para ayudar al alumnado más humilde, implantó una cantina en la Escuela Normal granadina, donde acudían a comer entre 600 y 800 alumnos(25).

-En Málaga realizó una importante labor a favor de los repatriados de la Guerra de Cuba de 1898; en homenaje la ciudad le concedió la Medalla de Oro de la Cruz Roja. Una labor semejante llevó a cabo en Granda, creando un taller de costura para proveer de ropa a los soldados del frente. Solía realizar colectas a las que se sumaban sus alumnas normalistas(26).

-Organizó la “Asociación de Cultura Granadina”, constituida por el alumnado de ambas Normales, que aportaban una cuota mensual de 10 céntimos para pagar la matrícula y los títulos de los alumnos más pobres.

Ana María fue una mujer influyente en la sociedad de su tiempo, tanto por su preparación, como por su quehacer e implicación en la mejorara de la sociedad. Una personalidad relevante que dejó una profunda huella en la sociedad malagueña y granadina. Sus desvelos se vieron reconocidos, obteniendo importantes distinciones: Cruz de Alfonso XII, Medalla de Plata de la Exposición de Bruselas, Medalla de Oro de la Exposición hispano-francesa, medalla del Congreso de Paidología de París y de la Coronación de Alfonso XIII.

Gozó del respeto, afecto y estima de todos los que la conocieron. Su muerte constituyó una gran manifestación de duelo en Málaga y Granada. Toda la prensa se hizo eco de la triste pérdida(27). La Escuela Normal granadina celebró sesión extraordinaria en la que se acordó decir unas misas solemnes en sufragio de la difunta y realizar una sesión necrológica para testimoniar los sentimientos del profesorado(28). Se celebraron dos homenajes necrológicos, uno en la Academia de Bellas Artes de Málaga y otro en el Paraninfo de la Universidad de Granada, a los que asistieron amigos, compañeros, discípulas y notables personalidades de la vida académica(29).

Como colofón, para que su imagen no se borrara, se descubrió una placa en la Normal de Granada, con un bajorrelieve de doña Ana y una inscripción con sus méritos.

Veamos algunos de los atributos con los que se la calificó, pues nos ayudará a perfilar su personalidad: “Exquisito trato, rectitud de criterio, incansable actividad…”. “Nada satisfacía su afán de laborar y hacer patria, dando a toda hora la magna batalla contra la indiferencia, la incultura y la pequeñez de espíritu”. “Noble y altiva por su cuna; pero de condición humilde, sencilla y demócrata por la modalidad de su naturaleza”. “De complexión fuerte, robusta, morena, esbelta y expresiva. Intelectualmente era una mentalidad clara, potente y vigorosa…”. “Voluntad fuerte, inteligencia clara y corazón magnánimo”. “Ilustre dama, insigne pedagoga, genial maestra, ferviente católica…”(30).

Isabel Collado Salguero
“Walda y Ana María: Maestras de maestras”, en Alborayque, Número 5, Badajoz, 2011, pp. 214-245.

12.- AAVV.: Ofrenda… A la memoria de Ana Solo de Zaldívar, directora de la Normal de Maestras de Granada. Granada, tip. Vázquez y Prieto, 1917, pág. 17.

13.- SOLO DE ZALDÍVAR, A.M.: “La Mujer Extremeña” en Las mujeres españolas, americanas y lusitanas. Juan Pons-editor, 1881, pág. 475.

14.- Ana Mª estudió en la “Asociación para la Enseñanza de la Mujer”, antecedente claro de la Escuela de Institutrices; ambas instituciones creadas por Fernando de Castro. La Escuela de Institutrices se inaugura el 1 de diciembre de 1869 y nace con un doble objetivo: proporcionar enseñanza para que las mujeres pudieran realizar mejor los deberes propios de su sexo, e instruirlas para que pudieran desempeñar algunas profesiones. En ella se impartía enseñanza moral, religiosa y los deberes propios del sexo. La novedad era la formación intelectual. Estaba dirigida, fundamentalmente, a las hijas de la burguesía y sustituyeron en muchas ocasiones a las Escuelas Normales en la preparación de las maestras. Influida por las ideas krausistas, la Escuela destacó por los modernos métodos empleados y por la preparación de su profesorado, lo que la llevó a ser un centro modelo y de referencia para la educación de las mujeres de finales del siglo XIX.

15.- SIMÓN PALMER, Mª CARMEN: Escritoras Españolas del siglo XIX. Manual biobibliográfico. Tomos I y II. Nueva Biblioteca de Erudición y Crítica. Editorial Castalia S.A. 1991.

16.- AAVV.: Ofrenda… A la memoria de Ana Solo de Zaldívar,…, 1917, ob. cit., pág. 17.

17.- RIVERA SÁNCHEZ, Mª J.: “La Escuela Normal de Maestras de Málaga. Ana Mª Solo de Zaldívar y Mª del Buen Suceso Luengo en la formación del magisterio femenino”. En VI Coloquio de Historia de la Educación. Mujer y Educación en España, 1868-1975. Universidad de Santiago, 1990, págs. 506-513.

18.- Títulos administrativos de doña Ana Mª Solo de Zaldívar. Archivo Universitario de la Universidad de Granada.

19.- LÓPEZ, M. A.: La Escuela Normal de Granada (1846-1970). Universidad de Granada, 1979, págs. 129 y 130.

20.- RIVERA SÁNCHEZ, Mª J.: “La Escuela Normal de Maestras de Málaga…, ob. cit., 1990, pág. 509.

21.- LÓPEZ, M. A.: La Escuela Normal de Granada…, 1979, ob. cit., pág. 130.

22.- AAVV.: Ofrenda… A la memoria de Ana Solo de Zaldívar,…, 1917, pág. 19.

23.- AAVV.: Ofrenda… A la memoria de Ana Solo de Zaldívar…, 1917, pág. 12.

24.- BEAS MIRANDA, M.: “Ana Mª Solo de Zaldívar: defensa de la mujer y del tradicionalismo católico” en VI Coloquio de Historia de la Educación. Mujer y educación en España (1868-1975). Universidad de Santiago, 1990, pág. 47.

25.- AAVV.: Ofrenda… A la memoria de Ana Solo de Zaldívar…, 1917, pág. 12.

26.- AAVV.: Ofrenda… A la memoria de Ana Solo de Zaldívar…, 1917, pág. 13.

27.- El Defensor de Granada, Gaceta del Sur, Noticiero Granadino, de Granada; El Cronista, Unión Mercantil, La Educación Contemporánea, de Málaga; El Liberal de Huelva; Boletín de Instrucción Pública, de Sevilla; El Universo, Pro-Infantil, La Medicina Social, El Magisterio Español, de Madrid, y otros.

28.- Actas de Claustro de la Escuela Normal Superior de Maestras de Granada, 28 de septiembre de 1916, págs. 173. Archivo Universitario de la Universidad de Granada.

29.- Con motivo del mismo se publicó la obra colectiva: Ofrenda a la memoria de Ana Solo de Zaldívar, directora de la Normal de Maestras de Granada, 1917.

30.- AAVV.: Ofrenda… A la memoria de Ana Solo de Zaldívar…, 1917, págs. 7, 23, 29, 30, 33 y 60.

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