Carmen Manso Infanzón (Rvda. Madre Carmen de Jesús)

María Carmen Juliana Generosa nació en Luarca (Asturias) el 17 de julio de 1842, siendo hija del matrimonio formado por Joaquín Manso Menéndez y Carlota Infanzón Avelló, señores piadosísimos que la dieron muy esmerada educación.

Tomó el santo hábito el 9 de septiembre de 1864, entre las cuatro y las cinco de la tarde, en el Convento de Medina del Campo, segunda fundación de Santa Teresa de Jesús, y profesó el 13 de septiembre de 1865, sobre las seis y media de la mañana, llamándose en religión Hermana Carmen de Jesús. En el Convento de Medina del Campo vivió 19 años, con gran ejemplo de aquella venerable Comunidad.

Tuvo una hermana que se llamó Sergia de San Rafael, que vistió el santo hábito en el mismo Convento, donde vivió fervorosamente hasta su fallecimiento en 1895, después de 28 años de religión y 51 de edad.

Fue una de las cuatro carmelitas que llegaron a Don Benito desde Medina del Campo a la fundación del Convento dombenitense en 1883, donde se quedó.

Fue la primera Subpriora y maestra de novicias en Don Benito, oficio que desempeñó con la mayor perfección.

Fue esta ejemplar Madre modelo de todas las virtudes tanto de súbdita como prelada, para cuyo oficio fue elegida tres trienios, llamándola el Señor a los eternos gozos antes de terminar el último, para premiarle los muchos trabajos que de varias maneras tuvo que sufrir en esta fundación, por la que se sacrificó con toda su alma hasta exhalar su último suspiro, cumpliendo perfectamente su misión.

Resplandeció en todas las virtudes y, de un modo especial, en la humildad, caridad, prudencia y espíritu de abnegación y sacrificio, que le hacía olvidarse de sí por atender las necesidades de todas.

Monasterio de San José de las Madres Carmelitas Descalzas de Medina del Campo

Durante su enfermedad dio grandes ejemplos de paciencia y conformidad con la voluntad de Dios, presintiendo su cercana muerte. Recibió con gran fervor los Santos Sacramentos, pedidos por ella mismo.

Haciendo un supremo esfuerzo, habló a sus Hermanas Carmelitas por última vez con tal espíritu y energía a pesar de su respiración tan fatigosa que se echaba de ver la fortalecía el señor, y cuán llena estaba de su espíritu. Las exhortó muy especialmente al cumplimiento de sus santas leyes, y a que siguieran siempre el espíritu y doctrina de su Santa Madre, huyendo de todo espíritu de novedad.

Falleció en Don Benito, como una santa, a las doce y diez de la mañana del día 21 de noviembre de 1896, fiesta de la Presentación de Nuestra Santísima Madre y sábado, a los 54 años de edad y a los 32 años de religión y 13 años de la fundación del Convento de Carmelitas Descalzas dombenitense. Su muerte fue ocasionada por un dolor de costado que en diez días terminó su preciosa vida, dejando un vacío inmenso en esta fundación.

FUENTES:

Un siglo de historia de un Carmelo, 1883-1983. Primer centenario de la fundación del Convento de Carmelitas Descalzas de Don Benito (Badajoz), Carmelitas Descalzas de Don Benito, Gráficas A. Martín, S.A. (Valladolid), 1983.