Carmen Trejo Gallardo

Si hablamos de la Ciudad de Don Benito asociándola a una actriz, inevitablemente recordamos el nombre de Florinda Chico pero, además de ella, otra calabazona, una bella y misteriosa dombenitense lograría un notable éxito en la época dorada del cine español.

En la calle de Pilatos número 25[1], a las 11:00 horas del día 7 de febrero de 1919, vendría al mundo una niña a la que sus padres pusieron por nombre María del Carmen Juliana Trejo Gallardo, y que pasaría a la historia del cine español artísticamente conocida como Alicia Romay.

Fueron sus padres Domingo Trejo Rabanal, de profesión propietario, y María del Carmen Gallardo Rodríguez, sin profesión especial. Nieta por línea paterna de Emilio Trejo y Joaquina Rabanal, y por la materna de Fernando Gallardo y María Rodríguez Andújar.

Alicia Romay, como era conocida artísticamente nuestra biografiada, tuvo un total de 7 hermanos: Fernando, María Joaquina, Manuela, Anselmo, Victoria, Emilia y Joaquina Trejo Gallardo.

De todos ellos, sabemos que su hermano Fernando fallecería a los tres años de edad, el 10 de julio de 1898. Manuela también fallecería siendo niña, el 11 de abril de 1916; al igual que María Joaquina, que falleció el 15 de diciembre de 1915.

En cuanto a los hermanos que llegaron a edad adulta, una de ellos, Joaquina,  fue de profesión ATS y comadrona, y vivió durante muchos años junto a su madre, en la calle del Tumbón de Don Benito.

En cuanto a su hermano Anselmo (Don Benito, 1904), de profesión Maestro Nacional, contrajo matrimonio con María Granero. Fue abogado e Inspector de Primera Enseñanza en tiempos de la II República y, junto a Juan Simeón Vidarte, Antonio Rodríguez Sastre y Luis Jiménez de Asúa, fue abogado defensor de los obreros encausados por los llamados Sucesos de Castilblanco, ocurridos el 31 de diciembre de 1931, cuyo juicio se desarrolló en 1936, y de los detenidos por participar en la revolución de octubre de 1934. Al finalizar la Guerra Civil, fue detenido y condenado a muerte en Consejo de Guerra, siendo fusilado en el Cementerio de Mérida el 21 de septiembre de 1940. Militante del Partido Socialista, también fue dirigente de la Unión General de Trabajadores; además de Presidente del Tribunal Popular de Extremadura durante la Guerra Civil.

Volviendo a la biografiada, desde muy pequeña se vería atraída por el mundo del espectáculo, influenciada por uno de sus parientes, el Tenor Paredes. Sus dotes interpretativas no pasaron desapercibidas y, muy pronto, llegó a formar parte de grupos de teatro aficionados de Extremadura; una carrera meteórica que desgraciadamente se vio truncada por el estallido de la Guerra Civil Española. Terminada la contienda civil se instala en Madrid. Su aspecto físico no pasa desapercibido; era una joven despampanante de 20 años, de una belleza que la sitúa entre el tipo de mujer fatal y la ingenua; pero no es motivo para que sea descartada porque, por otro lado, ella puede interpretar tanto un estilo de mujer como otro.

Alicia Romay en 1947

Una mañana, cuando iba camino de la Puerta del Sol, en el madrileño metro de Ventas, le sucede un hecho que sin lugar a dudas nos puede recordar a una escena de la famosa película King-Kong, de Peter Jackson; es esa en la que una actriz de vodevil, que se queda sin trabajo durante la Gran Depresión en Nueva York, y cuya suerte cambia cuando conoce a un empresario dedicado al mundo del espectáculo. Pues esto mismo le sucedió a Carmen Trejo, nuestra Alicia Romay; un misterioso caballero se le acercó y le dijo:

“¿Le gustaría trabajar en el cine?”.

El caballero en cuestión era un cineasta español de vida intensa y carácter también aventurero, el valenciano Fernando Gomis Izquierdo, más conocido como Fernando G. Toledo.

“… Alicia Romay llegó al cine por casualidad, una mañana iba camino de la Puerta del Sol en el madrileño metro de Ventas… un caballero ¿Le gustaría trabajar en el cine? era Fernando G. Toledo… Jerónimo Mihura fue el segundo experto del cine que encontró en Alicia Romay grandes posibilidades…”.

Alicia Romay junto a Juan de Orduña y Jesús Rubiera (Fotógrafo Saiz)

Su debut en la pantalla grande lo realizó en el año 1941, con un pequeño papel en la película “Raza”, de José Luis Sáenz de Heredia; papel que no dejaría indiferente a la crítica cinematográfica de la época. Su interpretación en esta película le valdría para obtener, en el año 1942, dos papeles co-protagonistas; fue en las películas de Florián Rey tituladas “La aldea maldita” y “Éramos siete en la mesa”. Estas dos películas tuvieron grandes éxitos de público, aunque no la convirtieron en estrella, pero sí en una actriz de cierto peso y gran prestigio en el cine español de los años 40.

En una de las pocas entrevistas que concedió, se describía a sí misma como una enamorada de la moda, aficionada a los deportes y siempre trabajadora para perfeccionar sus cualidades artísticas. Su manera de interpretar era muy propia, muy cinematográfica, ella lo simplifica con estas palabras:

“Cada vez estoy más convencida de lo necesaria que es para los artistas la naturalidad. Las películas de contenido psicológico son las que llegan a ahondar más profundamente en mis sentimientos. Creo que el cine ha de tener una línea de contenido recio; ser un perfecto reflejo de nuestras vidas atormentadas por las pasiones o los deseos, dar a su dramática grandiosidad”.

Fotografía de Alicia Romay y Alfredo Mayo en la película “Obsesión” (1947)

En esta época, Alicia Romay es admirada por muchos directores, como Edgar Neville o Florián Rey, quien quedó enormemente sorprendido cuando supo de las posibilidades que poseía para un papel dramático. Por su parte, la crítica especializada comentaba sobre su aportación que:

“…Alicia Romay tiene todavía mucho que aprender; su formación como artista de cine no está hecha ni por asomo, y, solamente por esta causa la fama se muestra esquiva con ella. Su caso es el de tantas y tantas muchachas descubiertas un día por un cineasta cualquiera y abandonadas después a su propia suerte o talento; las que reúnen verdaderas condiciones se mantienen a flote, aunque marchen a remolque, mientras las que sólo han tenido un momento de inspiración en seguida se hunden… Alicia es de las primeras… el cine español está falto de gente nueva… los encargados de crear esos artistas son sus directores, que hasta ahora se han conformado con descubrirlos, como si todo estuviera resuelto con ello… Alicia Romay necesita que la guíen, que la formen artísticamente…”.

Alicia Romay, Antonio de Obregón y Maruchi Fresno (Fotógrafo Nuño)

Después de sus diecisiete actuaciones en la pantalla, Alicia Romay se refleja como una actriz con mucho futuro; una actriz que debía dar el salto de secundaria a ser la principal del film. Sus dotes artísticas son tan buenas como las de otras figuras muy bien situadas, posiblemente habría necesitado un papel de carácter estelar para lograrlo.

Reconocida y admirada en papeles de mujer fatal en películas como “La aldea maldita” o “Domingo de carnaval” (1945), no la dejarán salir ya de ese encasillamiento.

En 1950, en el cenit de su carrera artística, decidió apartarse por completo del cine. Solamente regresaría a la gran pantalla para hacer un breve papel de colaboración en la película “Muerte de un ciclista”, de Juan Antonio Bardem.

Dos revistas de los años 40 del siglo XX con Alicia Romay como protagonista principal en sus portadas
Dos revistas de los años 40 del siglo XX con Alicia Romay como protagonista principal en sus portadas

En la segunda de las dos portadas de revistas anteriores, titulada FOTOS, se puede leer lo que sigue sobre Alicia Romay:

“Y también las españolas. FOTOS desearía publicar con más frecuencia en su portada fotografías de artistas y mujeres españolas, y si  no lo hace así es porque nuestras actrices no se cuidan gráficamente con la atención que ponen las actrices de Hollywood. Alicia Romay, intérprete de excelentes condiciones, asoma hoy su fotogénica belleza a nuestra primera página, para demostrar que las españolas no tienen nada que envidiar a las estrellas que se retratan bajo los claros cielos de California.”

Sin ser muy popular, fue conocida por un público que la reconocía y apreciaba:

“… contesta todas las cartas que recibe envía su retrato a aquellos que lo solicitan…”.

El día 26 de noviembre de 1996, a las 19:30 horas, fallecía esta gran actriz en la Clínica Juaneda de Palma de Mallorca.

A día de hoy, son muchas las incógnitas que rodean a esta actriz dombenitense. Un claro ejemplo es su nacionalidad estadounidense y otra, su fallecimiento con  estado de “soltera”, pese a las informaciones orales recibidas de familiares de que contrajo matrimonio con un americano.

Filmografía como actriz:

1941 Raza, de José Luis Sáenz de Heredia.

1942 La aldea maldita, de Florián Rey.

1942 Éramos siete a la mesa, de Florián Rey.

1943 Deber de esposa, de Manuel Blay.

1943 El camino del amor, de José María Castellví.

1944 Tarjeta de visita, de Antonio Obregón.

1944 Noche decisiva, de Julio de Fleischner.

1945 Domingo de carnaval, de Edgar Neville.

1945 La vida en un hilo, de Edgar Neville.

1946 Chantaje, de Antonio Obregón.

1946 Abel Sánchez, de Carlos Serrano de Osma.

1946 La pródiga, de Rafael Gil.

1947 Obsesión, de Arturo Ruiz Castillo.

1947 Botón de Ancla, de Ramón Torrado.

1947 Revelación, de Antonio de Obregón.

1948 Tres ladrones en la casa, de Raúl Cancio.

1949 El hombre que veía a la muerte, de Gonzalo Delgrás.

1955 Muerte de un ciclista, de Juan Antonio Bardem.

Antonio Nevado Escudero

(Dovane63)

FUENTES CONSULTADAS Y AGRADECIMIENTOS:

-Actrices en el cine español de los cuarenta – E-Prints Complutense.

-Fundación Pablo Iglesias.

-El cine español en sus intérpretes, de Carlos Aguilar y Jaume Genover.

-Zara Trejo.

-José Ruiz Sabido.

-Daniel Cortés González.


[1] La calle de Pilatos de Don Benito fue el tramo de la hoy llamada Avenida Primero de Mayo, comprendido éste entre la calle de San Antonio y la calle Madre Teresa Jornet.

BIOGRAFIA PUBLICADA EN EL LIBRO “BIOGRAFIAS DOMBENITENSES III”