Diego Gallego

Nace en Don Benito en 1603.

En los romances que por entonces se publicaban, citan a este militar, Capitán de arcabuceros, como valiente y temerario.

El VIII Duque de Braganza, más tarde Juan IV de Portugal, apoyado por Francia, lideró una insurrección contra la corona española y su monarca, Felipe IV, en el año 1640. Un año después es proclamado Rey de Portugal, iniciando una contienda que, como en otras ocasiones, ocasionó graves consecuencias para el territorio y la población de Extremadura.

Los portugueses intentaron, sin conseguirlo, conquistar Badajoz. Ante la imposibilidad de tomar la plaza, rebasaron ésta a lo largo del Guadiana, arrasando cuanto encontraban en el camino, y entre otros lugares, las localidades de Puebla de la Calzada y Montijo. El ejército portugués, compuesto por 6.000 hombres de infantería, 1.100 de caballería y siete cañones, estaba mandado por el General Matías de Alburquerque, primer y único Conde de Alegrete (título que le fue concedido en recompensa por su victoria en la Batalla de Montijo), que al no encontrar oposición decidió retroceder hasta la frontera, con el fin de evitar alguna sorpresa desde la retaguardia. En esta situación recibe aviso de que un cuerpo del ejército español (compuesto por 4.000 infantes y 1.700 caballeros), al mando del Marqués de Torrescusa, Gerolamo María Caracciolo, acudía en socorro de Badajoz, decidiendo esperar y hacerle frente. Entre los integrantes de este cuerpo del ejército español se encontraba el dombenitense Diego Gallego, Capitán de arcabuceros.

El inicio de la batalla, que tuvo lugar el 26 de mayo de 1644, significó un duro revés para los portugueses, pues la caballería española atacó con gran acierto uno de sus flancos, causando grandes bajas y una desbandada general. El mando español se confió por esta victoria parcial y la artillería portuguesa batió, con extraordinario acierto, las filas españolas. Transcurridas unas horas, la balanza se inclinó del lado portugués, hasta tal punto que los españoles hubieron de abandonar el campo de batalla, siguiendo la margen opuesta del río.

La batalla de Montijo representada en un panel de azulejos del Museo militar de Lisboa

Las tropas portuguesas continuaron hasta Talavera la Real, población que incendiaron y saquearon. Estando en “estas labores”, fueron sorprendidos dos días después por el ejército español, que obligó a continuar la batalla, que en esta segunda fase se decantó con la victoria total de las tropas españolas.

El dombenitense Diego Gallego muere en el transcurso de la Batalla de Montijo, el 26 de mayo de 1644.

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