Jarro de Valdegamas

Se ignora la fecha en que fue hallado, solo se sabe que, mientras un labrador araba con una reja profunda en la finca de Valdegamas de Abajo, surgió de entre la tierra un Jarro de bronce al que se conoce como “Jarro de Valdegamas”.

Como se ha indicado, el Jarro apareció en la finca de Valdegamas, entonces propiedad de D. Manuel Donoso-Cortés y García de Paredes; fue hallada cerca de la Casa-Cortijo de la finca, a unos 200 metros al sur de ella.

Durante un tiempo estuvo rodando por la finca, tal vez por creerse que fuese de barro cocido, restando así el valor arqueológico e histórico que verdaderamente posee. Fue arrojado a un leñero, y ahí estuvo hasta que D. Manuel Donoso-Cortés lo recogió y limpió convenientemente, descubriendo así que no era de barro cocido, sino de bronce.

D. Manuel depositó el Jarro en el Museo que tenía en su casa, junto a la biblioteca, muebles y objetos personales de su antepasado D. Juan Donoso-Cortés y Fernández-Canedo, primer Marqués de Valdegamas.

El Jarro fue enviado por D. Manuel a D. Antonio García Bellido, Director del Instituto “Rodrigo Caro”, Académico de la Historia, Patrono del Museo Arqueológico Nacional y Catedrático de Arqueología de la Universidad Central. A primero del mes de diciembre de 1952 llegaron a Don Benito los Señores García Bellido y D. Antonio Blanco Salguerio (perteneciente al mismo Instituto de Arqueología, Profesor Ayudante de la Universidad Central, y Conservador Adjunto a la Dirección del Museo del Prado), quienes estando en la finca de Valdegamas, excavaron en el lugar donde había restos de lo que parecía ser una habitación muy antigua, descubriendo pedazos de cerámica, también muy antiguos, y algunos otros objetos, que posteriormente fueron enviados al Gobierno Civil de la Provincia de Badajoz.

En mayo de 1953, con motivo del homenaje celebrado con motivo del centenario de la muerte del que fue primer Marqués de Valdegamas, D. Juan Donoso-Cortés, encontrándose el Jarro de Valdegamas expuesto todavía en el Museo de la casa de D. Manuel, fue visto por el Ministro de Educación Nacional, el Ministro del Movimiento, el Sr. Obispo de Plasencia, la Srta. Dª Pilar Primo de Rivera y el Gobernador Civil de la Provincia de Badajoz; ésta exposición pública que hubo ante tales personajes, demostraba que D. Manuel Donoso-Cortés nunca tuvo el deseo de ocultar el Jarro de Valdegamas, sino al contrario, deseaba que fuese conocido y sirviese de estudio.

En una carta fechada en Don Benito a 7 de diciembre de 1953, D. Manuel Donoso-Cortés responde a un oficio del Alcalde de la Ciudad que “los objetos a que se refiere en dicho oficio, salvo un Jarro de bronce que se halla depositado para su estudio en el Instituto de Arqueología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, están en mi casa”; asimismo, D. Manuel invitaba al Alcalde a acogerle en su casa “con gusto” si creía digno de atención esos otros objetos hallados.

En la misma carta, D. Manuel aclaraba al Alcalde que “no se trata de hallazgos fortuitos ni de excavación clandestina”, indicándole que los trabajos de campo fueron confiados al Instituto “Rodrigo Caro” de Arqueología, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

El día 16 de diciembre de 1953, el Comisario General de Excavaciones Arqueológicas, Cánovas Pesini, comunica al Alcalde que diese las órdenes oportunas para que D. Manuel Donoso-Cortés le entregase las piezas halladas, pues eran propiedad del Estado, indicando también que el propietario de la finca de Valdegamas tendría derecho a ser indemnizado con el 50% del valor en que se tasasen las piezas. Igualmente, el labrador que halló las piezas tendría derecho al otro 50% restante.

Además del conocido Jarro de Valdegamas, también fueron hallados restos de cerámicas, un mortero de piedra granito y una piedra de granito de uso desconocido (quizás para machacar o moler granos).

El 19 de enero de 1954, el Gobernador Civil de la Provincia ordenaba al Alcalde de Don Benito que diese las órdenes oportunas “a fin de que sean embalados y remitidos a este Centro los hallazgos arqueológicos habidos en la finca de Valdegamas de ese término”. El día 3 de febrero las piezas partían hacia el Gobierno Civil de la Provincia en un ferrocarril de pequeña velocidad. Las piezas se trasladaron en un cajón de madera.

Respecto a la descripción del Jarro, perteneciente a finales del siglo VI a.C., indicar que posee “boca trilobulada, cuerpo ovoide y pie indicado. En el borde superior del asa presenta la cabeza de una divinidad femenina, Potnia Theron o señora de los animales, flanqueada por leones, asociada en el mundo fenicio oriental a Astarté. Hallada en un edificio, quizá recinto sagrado, formaría parte del grupo de piezas, entre ellas braseros, que se utilizaban en los banquetes y en los rituales de libación de carácter funerario. Tanto por la forma, como por el tema decorativo, esta pieza se ha relacionado con bronces del centro de Italia. Técnicamente, destaca su fundición a la cera perdida por entero. Realizada en un taller ibérico, imita prototipos orientales con influencias etruscas” (Descripción del Museo Arqueológico Nacional).