José María Manzano Díaz

FOTO6Nacimiento e infancia.

José Manzano Díaz nació a las cuatro de la mañana del día 19 de Octubre de 1890 en Don Benito, concretamente en la calle Donoso Cortés número 47. Su nacimiento tuvo lugar en la fecha dedicada a la advocación de San Pedro de Alcántara, Patrón de Extremadura. Fue bautizado el 25 de Octubre del mismo año, en la Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol, por su entonces Párroco, Don Leandro Muñoz de la Peña, que le impuso los nombres de José María Pedro de Alcántara.

Miembro de una familia numerosa, acomodada, de clase señorial y de arraigada tradición religiosa.

Don Federico Modesto Abundio Manzano Parejo-Bravo, su padre, trabajó como Médico Cirujano, prestigioso allá por aquella época en la localidad. Doña Luisa Damiana Díaz Solo de Zaldívar, su madre, dama virtuosa y de ejemplar dedicación a la educación de sus seis hijos: Mª Petra, Manuel, Luisa, Damián, Cipriano y José Manzano Díaz.

FOTO1De pequeño era un niño juguetón y con el deseo de no cargar a sus padres de situaciones económicas violentas hasta el extremo de que estudió por libre toda su futura carrera universitaria, con el fin de que sus hermanos pudieran terminar.

Por parte materna se encuentra emparentado con la más alta clase política y burguesa de Don Benito, como lo son los Donoso-Cortés o los Nicolau. Descendiente de los Solo de Zaldívar, importante familia en el nivel social y político de la Ciudad.

Don José Manzano era sobrino-nieto de Doña Ana María Solo de Zaldívar e Hidalgo-Chacón (1860 – 26/07/1916), Maestra Normal y Directora de la Escuela Normal de Granada, que fue condecorada con la Cruz de Alfonso XII, Medalla de Plata de la Exposición de Bruselas, Medalla de Oro de La Hispano-Francesa de los sitios de Zaragoza, del congreso de Psicología de París, de la coronación de Alfonso XIII y de la Cruz Roja. Doña Ana fue una de las figuras de mayor relieve de la intelectualidad femenina de España.

FOTO2Realizó Don José sus primeras letras en el Colegio del Santo Ángel de la Guarda, siendo discípulo predilecto de la célebre Hermana Berta, monja angelina de feliz memoria en esta Ciudad. Los estudios de Enseñanza Media los realizó en el Colegio Corazón de María, también de Don Benito.

Realizó el Bachiller en el Instituto General y Técnico de Badajoz, terminándolo el 23 de Junio de 1905. El Título de Bachiller le fue expedido por el Rectorado de Sevilla el 3 de Abril de 1906.

Con tan solo 16 años marcha hasta Granada, allí cursará los estudios de Licenciatura y Grado en Derecho en la Universidad de Granada, licenciándose en 1909 y, tres años más tarde (1912), terminaba la Licenciatura de Filosofía y Letras en la Universidad de Madrid, comenzados en la bella Ciudad de La Alhambra (Granada).

El 21 de Junio de 1910 Don José solicita que su expediente académico sea trasladado a la Universidad Central de Madrid, a la Sección de Historia, donde deseaba continuar sus estudios de Filosofía y Letras. El día 23 de Junio del mismo año, el Rector de la Universidad de Granada envía a la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid la certificación académica oficial de Don José. Cuatro años después, el 24 de Enero de 1914, el Gobernador Civil de Badajoz recibe el título de Licenciado en Derecho de Don José Manzano Díaz, ya que éste no pudo recogerlo personalmente.

Durante su estancia en Madrid, Don José estuvo instalado en la calle de la Madera Baja número 11, cuarto 2ª.

Familia.

Casó el 25 de Julio de 1919 con Doña África Reglado Cámara, en el domicilio de la contrayente[1], situado en la calle Mesones, previa autorización del Obispo de Plasencia[2]. Fueron los testigos de la boda Don Victoriano Rosado Munilla y Don Luis Hermida Villelga. Era hija del matrimonio formado por Don Manuel Reglado Nieto, natural de Barcarrota y de María Cámara, ambos vecinos de Don Benito. Doña África fallecería un 22 de Diciembre.

El matrimonio tuvo ocho hijos: María del Carmen, fallecida a los pocos días de nacer; María, José, Guadalupe, Vicente, Julia, Manuela y Luis Manzano Reglado.

FOTO4

Como abuelo, Don José fue totalmente distinto que como padre. Como tal creyó necesario cierto rigor y se dobló ante las exigencias del deber. Como abuelo no se creyó más que con derecho a disfrutar de ellos.

Etapa educativa.

Tras finalizar sus estudios universitarios de Derecho en 1912, Don José no solo fue nombrado Profesor del Colegio San José, sino que también se inició por entonces en el mundo del foro, haciendo sus prácticas o pasantía con uno de los abogados más ilustres que haya dado Extremadura, Don Luis Hermida Villelga.

Las facultades dialécticas y oratorias de Don Luis Hermida, el profundo conocimiento que tenía de la norma jurídica, su vasta cultura; su elegancia espiritual, su permanente actitud de servicio, su exquisita humanidad[3], en fin, de sus abundantes virtudes y dones, produjeron un impacto profundo e imborrable en Don José Manzano, que apenas columbraba su mayoría de edad.

Dos campos de acción se ofrecían a su vista, con distintos horizontes: el de la abogacía, lleno de promesas y posibilidades, dadas sus peculiares facultades y circunstancias; y el de la docencia, sin aparentes perspectivas de triunfo, en cualquier orden que se le mirara. Podía incluso simultanear los dos, no había dilema.

Pero él se sentía profunda vocación hacia el mundo de la enseñanza. Le resultaba sugestiva y atrayente la intrincada problemática del muchacho en tránsito de hombre y sentía el imperativo en su conciencia de dar respuesta y solución a un gravísimo problema, el de elevar el tono y la calidad de la enseñanza, implicando en la tarea la orientación profesional.

El cometido era arduo y aparentemente ilusorio. Hay que imaginar la mentalidad de las gentes de principio del siglo XX y la actitud señorial del fuerte de los que estudiaban.

Ante una enseñanza caracterizada por su disciplina blandengue, su falta de orientación pedagógica y su desganado conformismo, Don José Manzano impone un nuevo estilo, fundamentado en la consagración a la docencia y presidido por un alto sentido ético de responsabilidad y religiosidad, articulado todo él en la sistematización y en el orden.

En 1912, Don Vicente Beltrán Parejo-Bravo, hijo de Don Vicente Beltrán Nebot, forma equipo a modo de cooperativa con Don José Manzano y Don Francisco Valdés Nicolau, llevando en principio la dirección del Colegio San José en la calle Ancha[4], que fue casa solariega de los Valdés, pero Don Vicente hijo decide de acuerdo con el equipo que la dirección esté en Don José Manzano, quedando los demás como socios y profesores.

A partir de 1913, la trayectoria docente del Colegio San JoséFOTO3 queda vinculada a Don José Manzano Díaz.

A partir del curso 1915-1916 comenzó la celebridad de esta institución educativa y, como consecuencia, el aumento progresivo en el número de matriculas. Allá por los años 30, el Colegio San José era considerado como el más numeroso de Extremadura.

Apenas pasan los primero años y fue tal el auge del Colegio que hubo de ampliarlo en dos ocasiones, ya que sus dormitorios eran insuficientes para albergar el volumen de internos que cada año crecía más, pues llegaban a él estudiantes no solo de la comarca y provincia, sino también de otras regiones.

El Colegio San José, pasó por diferentes etapas, abriéndose y clausurándose en varias ocasiones, pero tanto sus Directores como todo el profesorado tuvieron siempre gran preocupación por la formación cristiana de sus alumnos. Además, sus directores estuvieron vinculados al Colegio Corazón de María, como es el caso de Don Vicente Beltrán Nebot y Don José Manzano Díaz, nuestro protagonista. Al cerrarse el Colegio Corazón de María en 1912, los alumnos pasaron al Colegio San José, abierto ese mismo año a causa del cierre.

Tras la Guerra Civil, ocurrirá a la inversa; al reabrirse ambos Colegios, los Directores consideraron conveniente la fusión por las claras ventajas de orden práctico que suponía al compartir un mismo ideal cristiano para formación de los alumnos, ahorro de personal docente, aumento de alumnos, desaparición de competencia y, así, solucionaban las reclamaciones de la Dirección General acerca del número de Licenciados. Dice Don José Manzano al respecto: “Comprendiendo que la existencia de ambos perjudicaría los fines por ellos ambicionados, no tuvo inconveniente el Colegio San José en cerrar sus puertas y traer al Corazón de María su pasado y su presente”.

Don José Manzano era un destacado líder de la enseñanza en Don Benito, figura entre las personas que firman la Carta Fundacional imprescindible para crear la Escuela Elemental de Trabajo de Don Benito, popularmente conocida como “Escuela de Artes y Oficios”, y que fue aprobada por el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes.

El 24 de Mayo de 1944, mediante Orden publicada en el B.O.E.[5], Don José Manzano es nombrado, con carácter provisional, Director de la Escuela Elemental de Trabajo de Don Benito, cesando en el cargo de Presidente del Patronato de Formación Profesional, que lo ocupaba desde 1928.

Don José Manzano, en 1942, y en íntima colaboración con el polifacético Don Ramón Cardenal Velázquez[6], pionero de la Formación Profesional en la Provincia de Badajoz y con la experta y entusiasta actuación del que por aquellos días dirigía con acierto la Escuela Elemental de Trabajo, Don Fernando de Peralta y Lozano, contribuyó a la creación del Taller Escuela Sindical, centro que llegó a ser el de mayor alumnado de Extremadura.

Los Estatutos bajo los cuales se rigió la Escuela-Taller Sindical de Don Benito fueron redactados el 30 de Noviembre de 1945 y aprobados el 19 de Diciembre del mismo año[7].

FOTO5Al ser nombrado Don José en 1944 Director de la Escuela Elemental de Trabajo, simultaneando la dirección del Taller-Escuela Sindical[8], se vuelca de una manera más intensa y personal sobre la labor que ya venían realizando ambos Centros, permaneciendo al frente de ellos hasta el año 1958, en que el Taller-Escuela Sindical, por imperativo de la Dirección General de Enseñanza Laboral, hubo de abandonar los locales que ocupaba.

En el curso 1958-59, el Taller-Escuela Sindical se traslada del edificio de la Avenida del Generalísimo[9], donde estaban funcionando la Escuela de Formación Profesional y el Instituto Laboral, al edificio de la calle Francisco Valdés, propiedad de Don José Manzano.

Don José consigue el desalojo de dos arrendatarios que ocupaban gran parte del viejo caserón de su propiedad, sede del antiguo Colegio San José, y lo ofrece como solución transitoria y gratuitamente para la instalación del Taller-Escuela Sindical. En 1958 presenta la dimisión como Director de la Escuela Elemental de Trabajo y consagra toda su inagotable capacidad de entusiasmo a vitalizar el Taller-Escuela Sindical, que siempre conservó la impronta de su personalidad.

Don José Blázquez Cidoncha, cuñado de su hija Manuela, le sustituye en la Dirección del Taller-Escuela Sindical en el año 1960, año forzoso de su jubilación.

Etapa política.

El día 1 de Abril de 1939, el General Francisco Franco Bahamonde firma en Burgos el último parte de la Guerra Civil Española, dando así comienzo la dictadura franquista. Don Benito se encontraba entonces muy demacrado debido a la Guerra Civil Española.

Al pueblo sucio, polvoriento en verano y barrizal en invierno, ha seguido el pueblo mejor urbanizado de toda la provincia de Badajoz.

Don Benito ha tenido la suerte de encontrar al hombre exacto, y por ello ha llegado a ser una población orgullo de propios y admiración de extraños. Este hombre exacto es Don José Manzano Díaz, el primer alcalde franquista de Don Benito según unos, según otros el segundo (el primero sería Francisco González Díaz).

Soñaba Don José con el ensanchamiento de Don Benito hasta identificarse con Villanueva de la Serena.

Su proyección en la vida pública local fue polifacética y no menos brillante:

  • Juez Municipal de Don Benito desde 1913 a 1920.
  • Presidente de los Hombres de Acción Católica desde 1933 a 1938.
  • Presidente del Sindicato Católico Agrario desde 1933 a 1936.
  • Benemérito del Frente de Juventudes en 1945.
  • Jefe de la Hermandad Sindical en 1946.
  • Alcalde y Jefe Local del Movimiento desde 1941 a 1947 y desde 1949 a 1951.
  • Presidente del Consejo de Administración de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad, desde su fundación en Don Benito.

En todos ellos, Don José ha dejado un rastro imborrable, por su capacidad, su entusiasmo, dinamismo y entrega, que le han granjeado el respeto, afecto, reconocimiento y popularidad entre miles de personas.

En todos ellos, Don José ha dejado un rastro imborrable, por su capacidad, su entusiasmo, dinamismo y entrega, que le han granjeado el respeto, afecto, reconocimiento y popularidad entre miles de personas.

Como ya he enumerado más arriba, Don José Manzano fue nombrado en 1933 Presidente de los Hombres de Acción Católica. Fue una asociación pública de fieles, una forma de apostolado en la que los laicos se reunían para el anuncio del Evangelio a todos los hombres, siempre bajo la jerarquía religiosa. Fue creada en 1905 por el Papa Pío XI (Achille Damiano Ambrogio Ratti) como “participación de los laicos en el apostolado jerárquico” y con el fin de “cristianizar todos los sectores de la sociedad”.

Don José fue el profesor católico más importante en el Don Benito de los años 30, por tal motivo fue erigido como Presidente de la agrupación local de Acción Católica, cargo en el que permaneció durante la Guerra Civil Española, probablemente con incuestionables riesgos, hasta la “liberación” de Don Benito por los Nacionales, en Julio de 1938. Tras su vuelta a la docencia, dejó esta Presidencia para volcarse plenamente a ella.

También decir que casi todos los pertenecientes a Acción Católica fueron miembros de la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas). Esta alianza de partidos políticos católicos de derechas fue fundada el 4 de Marzo de 1933, siendo su líder José María Gil-Robles y Quiñones de León.

En este aspecto, Don José Manzano solía ir a misa a diario, siempre muy bien vestido, encorbatado. Desde los años 40 hasta su muerte en los 70, siempre vistió de negro, con corbata negra y camisa blanca.

Coincidiendo con su presidencia en Acción Católica, Don José fue también Presidente del Sindicato Católico Agrario (1933-1936).

En el año 1945 Don José Manzano fue considerado como merecedor, digno, meritorio, en fin, “Benemérito”, de la Jefatura Local del Frente de Juventudes, cargo que Don José decidió no aceptar, porque honestamente no sentía tal, aun cuando simpatizaba y tenía los ideales del líder caído, José Antonio Primo de Rivera.

El Frente de Juventudes era mirado por el Ayuntamiento con el mayor cariño, bajo el mandato de Don José Manzano. Ni uno solo de los mismos que integraban el Municipio ignoraba que “esa es la cantera de donde ha de salir el porvenir de la Patria”.

En 1946 fue nombrado Jefe de la Hermandad Sindical de Labradores y Ganaderos, una organización que, como indica su nombre, servía para ayuda de agricultores y ganaderos. Sus funciones eran muy diversas, como relacionarse con el Servicio Nacional de Productos Agrarios (S.E.N.P.A.), contratar las guarderías rurales, gestionar las básculas de pesos, preparar las cartillas del agricultor, celebrar la contratación de seguros colectivos contra fenómenos meteorológicos como incendios, etc…

Durante sus dos mandatos como Alcalde de Don Benito, 1941 a 1947 y 1949 a 1951, Don José ocupó la Jefatura Local del Movimiento, aunque no era de su agrado. Eran tiempos del “doblete”: Alcalde y Jefe Local del Movimiento.

Don José Manzano no era falangista ni pertenecía al Movimiento, “siempre he comulgado con el pensamiento y principios de José Antonio, pero jamás con los métodos violentos de bastantes de sus seguidores…”[10], aunque tuvo que aceptar, sólo nominalmente, ser Jefe Local del Movimiento.

Como ya he indicado, Don José no se sentía del Movimiento, apenas se ponía la camisa azul, solo en contadas excepciones. Decidió no ejercer la Jefatura Local, por ello decidió nombrar a un Subjefe que hacía de Jefe Local del Movimiento. Tal actitud le granjeó incomprensiones, confrontaciones, desencuentros con los Gobernadores Civiles, etc…

Podemos reunir en cinco grandes grupos las obras más importantes realizadas por el Ayuntamiento de Don Benito bajo los mandatos de Don José Manzano.

Obras Públicas.

  • Construcción de un puente sobre el río Guadámez.
  • Terminación de la carretera de Don Benito al río Guadiana, en el término de Villanueva de la Serena.
  • Construcción de la carretera de Don Benito a Miajadas.

Obras Sociales.

  • Creación de los Comedores Escolares.
  • Inauguración del grupo de viviendas protegidas “García Moreno”, conocidas como “Casas Baratas”.
  • Sobrerracionamiento de pan de 300 gramos diarios durante cinco meses para 2.000 obreros eventuales.
  • El Excmo. Sr. Gobernador Civil de Badajoz concede a Don Benito una subvención de 100.000 pesetas para mitigar el paro obrero. Otras 50.000 pesetas, con el mismo fin, se han conseguido de la generosidad de los propietarios, industriales y comerciantes de Don Benito.

Obras de Urbanización.

  • Pavimentación con adoquines de las calles Pérez Galdós y Francisco Valdés.
  • La mayor parte de la obra urbanística de la gran Avenida de Sanjurjo (ahora Avenida del Pilar).
  • Construcción en el Parque Municipal “Tierno Galván”, de la caseta para los guardas y del estanque distribuidor del agua para el riego.

Obras de Docencia.

  • Arreglo de dos locales para escuelas nacionales en el edificio del antiguo Sindicato Católico.
  • Inauguración de la Biblioteca Municipal “Francisco Valdés”.
  • Promesa oficial de creación del Centro de Enseñanza Laboral Agrícola, con subvención del Estado, la Diputación de Badajoz y el propio Municipio.
  • Creación de dos Becas para estudios universitarios con la dotación de 3.000 pesetas cada una.

Obras Varias.

  • Aprobación por el Banco de Crédito de un crédito de un millón de pesetas para la construcción de la casa para Juzgados y la urbanización de los solares de las calles del Pilar y Plumillas.
  • La puesta en marcha del Plan para el Homenaje Nacional a Donoso Cortés, en el primer centenario de su muerte.

Fue Don José Manzano claro testigo del final de la dictadura franquista y del principio de la Transición Española. El 20 de Noviembre de 1975, en Madrid, fallecía el General Franco. El 22 de Noviembre del mismo año, Don Juan Carlos de Borbón y Borbón-Dos Sicilias es proclamado Rey de España (Juan Carlos I) de acuerdo con la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado de 1947.

Poco más de un año después de fallecer Don José, el 27 de Diciembre de 1978, se promulgó la actual Constitución Española, algo que Don José no pudo llegar a ver.

El homenaje.

El día 21 de Junio del año 1970 recibió Don José Manzano un gran homenaje a su labor como forjador de juventudes extremeñas, paladín de Don Benito en sus buenos años.

Muchos centenares de extremeños volvieron al Don Benito de sus años mozos, que muchos ya no conocerán.

Dicho homenaje ocurrió de la siguiente forma.

Don José Manzano: sonrisa avispada; profunda mirada, que tanto respeto causó; su porte erguido.

Se comenzó con una misa celebrada por antiguos alumnos, en dicho momento del acto ya eran sacerdotes, en la Capilla del Colegio Corazón de María, con palabras graciosas y sentidas de un magnífico dombenitense como lo fue Monseñor Don Juan de Peralta y Sosa.

Posteriormente, a media mañana, en el edificio del antiguo Colegio San José, se descubrió una lápida recordatoria de cómo en aquel edificio y en 1912, Don José Manzano comenzó la labor de alfarero de la enseñanza. Esa lápida en la fachada del Taller-Escuela Sindical, antigua sede del Colegio San José, lleva la siguiente inscripción: “En esta casa inició en el año 1912 su labor docente Don José Manzano Díaz, insigne forjador de juventudes extremeñas. Sus antiguos alumnos, con gratitud”. También se le entregó una placa de plata para su despacho, copia de la lápida.

Desde un balcón, otro ex-alumno, notario en Játiva, Don Fernando de Peralta y Lozano, glosó con su acostumbrado verbo sosegado y bellísimo la vida de Don José, quien saludó desde el balcón y agradeció las palabras.

Tras el almuerzo servido en el patio central del Colegio San José, hablaron varios ex-alumnos, entre los que destacó Antonio Pajares. Después tocaron diversos aspectos de la vida de Don José el Padre Máximo Peinador, Don Ricardo Carapeto, Don Antonio Zoido. Ofreció el homenaje el Presidente de la Asociación de Antiguos Alumnos, Emilio Gómez Fernández. Habló en nombre del Jefe de la Obra de Formación Profesional, el Señor Mulero, quien impuso la Orden de Cisneros a Don José Manzano Díaz.

Representando al Alcalde de Don Benito, ausente en viaje oficial en tierras de Castellón, habló Don Cándido Gutiérrez Álvarez Cienfuegos, quién en nombre de la Corporación Municipal y de la Ciudad entera, le impuso en su solapa el escudo de oro y brillantes de la Ciudad de Don Benito.

Antes de comenzar su discurso el homenajeado, la ovación fue clamorosa.

Durante cuarenta y cinco minutos, Don José Manzano consiguió mantener en silencio a más de medio millar de asombrados oyentes.

Según Don Ángel Valadés Gómez: “Dijo cosas de belleza que sobrecoge. Es imposible poder plasmarlas, porque el cronista estaba borracho de emoción, absorto en la escucha, ensimismado, aturdido ante lo que veía y no creía, incapaz de reaccionar egoísta de guardar una por una y en conjunto las hermosas ideas vertidas por Don José, que fue interrumpido por vítores y ovaciones”[11].

Cuando terminó su gran discurso, Don José fue materialmente estrujado, abrazado y besado con cariñoso fervor. Había lágrimas de emoción y recuerdos, de gratitud, de asombro.

Casi tirando de él, se le montó en un coche, cuyo paso era interrumpido una y otra vez por grupos ya en plena calle, que no paraban de aplaudirle.

Como rezaba en su tarjeta-minuta: “Los que siembran con trabajo, cosechan llenos de alegría…”.

La Comisión organizadora del homenaje estaba formada por Emilio Fernández, Padre Salomé Domínguez, Emilio de la Cruz Ducasse, Francisco Hurtado Cano, Francisco Sánchez de Quirós, Pedro Méndez Benegassi y Ernesto Ruiz Ruiz. Todos exalumnos.

Del día de su homenaje dijo Don José, “sentí una inmensa gratitud que no podré pagarla. Si por algo merecí aquello fue por el cariño que siempre tuve a mis alumnos. Nada más. Lo otro fue solo cumplir con mi deber y quizá no siempre lo hice como yo hubiera querido. Pero cariño, sí; eso les tuve siempre. Y si el homenaje era pagar aquel cariño, entonces lo acepto hasta con justicia”[12].

Fallecimiento.

Fue un vecino que quiso a su pueblo y que creyó haber cumplido con su obligación. Quiso a todo hombre, sin miramientos de ideas ni de nada.

Tan menudo, iba siempre vestido de negro y corbata del mismo color sobre camisa blanca, lo llenaba todo.

Era un hombre rígido y autoritario. Aceptaba las cosas como venían dentro de un dogmatismo y seriedad, teniendo siempre un gran sentido de la realidad.

A los 79 años, físicamente se encontraba bien para la edad que tenía, pero psicológicamente con menos ilusión que nunca, pues pensaba que ya su familia y amigos lo tenían todo resuelto y en nada les podía apoyar ya. Para él, vivir era aceptar con buena voluntad los mandatos de la Providencia.

Le encantaba a Don José Manzano leer, sobre todo las obras de Santa Teresa de Jesús. Según decía, “los libros de Santa Teresa de Jesús, hacen la religión agradable y no nos dan esa visión terrorífica del infierno… Santa Teresa nos impulsa a ser buenos, a tener confianza en Dios, que es más generoso que justiciero…”[13].

Don José era más Maestro que Alcalde. Al maestro lo sintió, lo quiso y se acordaba siempre con gratitud. Siempre le pareció no estar a la altura de las circunstancias. La mayor satisfacción que tuvo como Alcalde fue la de dar de comer en aquellas “Cocinas de Hermandad” a sus enemigos de ideologías y a aquellos que le mandaron prender y que le echaron de Don Benito.

En el orden social, Don José siempre hizo lo que pudo, quizás algunas veces con desacierto, pero poniendo su mejor voluntad al servicio de Don Benito.

Pensaba en los últimos años de su vida, que la actual juventud, de entonces, tenía más ilusiones aun cuando por desgracia no había llegado el momento de que en España les den los gobernantes en pleno derecho a la libertad completa.

No borraría nada de su vida, según sus propias palabras, “recorrería el mismo camino, desde luego, porque mis equivocaciones, que habrán sido muchas, no fueron de mala fe”[14].

Don José Manzano ha sido el hombre que con su ejemplo, con sus virtudes, con su entrega total y absoluta a la formación de la juventud, enseñó, además de la ciencia, lo que es más importante: la rectitud del auténtico sentido cristiano de la vida. Ha sido modelo de hombre, de padre, de ciudadano y de maestro.

A las 5 de la tarde del día 17 de Abril de 1977, en su casa de la calle José Antonio número 4 de Don Benito, fallecería Don José Manzano Díaz. Falleció a causa de una uremia, siguiéndole un colapso muscular[15]. Fue enterrado en el Cementerio Municipal de San Antonio de Don Benito.

Don José Manzano Díaz fue uno de los primeros Alcaldes franquistas de Don Benito. Abrió un ciclo muy importante de progreso y desarrollo para la Ciudad, siendo el primero que se entregó con entusiasmo e ilusión por hacer un gran Don Benito. Fue un verdadero precursor del tiempo que aguardaba, un adelantado de su tiempo; un hombre que trabajó por las clases menos privilegiadas.

Daniel Cortés González

[1] Según la partida de nacimiento de Don José Manzano, en nota marginal, se indica que el matrimonio se celebró en la Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol de Don Benito. Aunque es lógico que si se casaron en la calle Mesones, se hiciera constar la Iglesia Parroquial ya que dicha calle pertenecía al distrito de la misma.

[2] RUIZ RODRIGUEZ, Juan Ángel (2012): Don José Manzano Díaz, en Revista Lápiz 2.0, I.E.S. José Manzano.

[3] Los dombenitenses le hicieron merecedor del sobrenombre de “Padre de los pobres”.

[4] Según indicaciones de la hija de Don Vicente Beltrán Parejo-Bravo, Amparo Beltrán Ruiz, oído a su madre, Amparo Ruiz.

[5] B.O.E. nº 351, del 16 de Diciembre de 1944.

[6] Don Ramón Cardenal es llamado “Padre de las Escuelas-Talleres Sindicales”.

[7] LOZANO SANTO, Juan José (2012): Escuelas Sindicales, en Revista “Ventana Abierta” número 32. Asociación Amigos de la Cultura Extremeña.

[8] Ambos Centros funcionaban en régimen de colaboración en el mismo edificio. El Taller-Escuela Sindical fue llamado en la posteridad como Escuela de Formación Profesional.

[9] Edificio del actual Colegio Público “Francisco Valdés” en la Avenida de la Constitución.

[10] Confesión realizada por Don José Manzano Díaz a Don Ángel Jesús Valadés Verdú.

[11] VALADES GÓMEZ, Ángel: Don Benito rindió entrañable homenaje de gratitud y afecto a Don José Manzano Díaz, en Diario HOY.

[12] VALADES GÓMEZ, Ángel: Don José Manzano un joven de 81 años que sigue dando lecciones, en Diario HOY del 7 de Septiembre de 1972.

[13] Ibídem.

[14] Ibídem.

[15] Registro Civil de Don Benito. Libro de Defunciones, Tomo 126, Pág. 239.

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