Julio Blanco Paredes

Nace en Don Benito el 5 de noviembre de 1909, fruto del matrimonio formado por Manuel Blanco Sánchez, de oficio zapatero, y Antonia Paredes Álvarez.

En el año 1933 recibe la ordenación sacerdotal. Su ministerio se desarrolló prácticamente en Navalmoral de la Mata y, concretamente, en la Parroquia de San Andrés, de la que fue sucesivamente Coadjutor, Regente, ecónomo y Párroco. Desde allí atendió por algún tiempo las parroquias de Valdehúncar y Torviscoso.

Iglesia de Santa María Magdalena en Valdehúncar

Fue un fumador empedernido; eso sí, su almacén de combustibles fumables no arruinaba su poco salario “curil”. Precisamente se abastecía con los tabacos picados que le proporcionaban sus amigos de la tabacalera, es decir, los sencillos “currantes” a pie de máquina o mano; la elaboración era ya cosa suya, con diversas maquinitas de liar.

Ese elemento volátil le proporcionaba una facilidad para entablar sus relaciones pastorales a todos los niveles. Un cigarrillo era suficiente para preocuparse de la vida cotidiana de la gente, especialmente de los hombres que se acercaban a él.

Su sencillez le hacía asequible a todos; todos se sentían a gusto con él. No tenía barreras, aun en aquellos tiempos en que al sacerdote se le ponía entre “las fuerzas vivas del pueblo”.

El 26 de agosto de 1946, en nombre de todas las asociaciones de Navalmoral de la Mata, en carta dirigida al Obispo Zarranz y Pueyo, le decían:

“No sólo las Asociaciones piadosas, sino aún todo el pueblo tiene el mismo deseo de que dicho Señor continúe rigiendo nuestra parroquia, pues de todos es conocido el celo y el acierto con que lo ha hecho desde que por la enfermedad del Señor Párroco se tuvo que hacer cargo de ella; no escatimando sus esfuerzo y desvelos por el ornato y esplendor del templo con importantes obras en las que siempre es el primero en aportar también su cooperación económica, espléndida en comparación con sus escasos recursos

(…) Pero no podemos menos de hacer constar que aún se lo merece más por sus excelentes virtudes, entre las que resaltan, su humildad, su piedad fervorosa y edificante y su espíritu de generosidad por lo que es realmente en éste pueblo la “luz del mundo y la sal de la tierra” que dice el Santo Evangelio, alumbrando con sus buenos ejemplos a todos los que habitamos en la “casa” de nuestra querida parroquia y por lo que se ha conquistado la confianza y el cariño de todos”.

Fue también siempre un sacerdote en “salida”, pues una de sus obsesiones era el acercamiento a las zonas periféricas de la Parroquia, tanto en atención económica hacia los más pobres, como espiritual. Por ello su gran obsesión fue la construcción de la Ermita de San Isidro, edificada donde en aquellos momentos no había un gran barrio, sino en previsión de lo que fuera, al mismo tiempo que quería estar cerca de quienes trabajaban en el campo.

Iglesia de San Andrés Apóstol en Navalmoral de la Mata

Tenía igualmente una faceta especial con sus hermanos sacerdotes. Su casa, pegada a la Iglesia, era cita y lugar de encuentro para todos y para todo lo que necesitaran: reuniones arciprestales, almacén de la lecha en polvo, velitas para los lampadarios, velas, cirios, lo que buscases… y no lo era menos para la atención de quien le requiriese un consejo u orientación espiritual.

Falleció en Navalmoral de la Mata el 7 de enero de 1983, a la edad de 73 años y casi 50 de sacerdote. Fue un sacerdote ejemplar, muy equilibrado en sus criterios, quien dejó gran recuerdo en sus feligreses, atendidos con una entrega de tantos años.

FUENTES:

-SOLANO CASERO, Fermín (2019): Retazos de Vidas Sacerdotales, Ayuntamiento de Don Benito.