Julio Francisco Gómez Bernal

Nació en Alburquerque, aunque vive en Don Benito desde que tenía cinco años, Julio Francisco Gómez ha hecho casi de todo en el deporte regional y dombenitense: entrenador y jugador de baloncesto, fundador del Gimnástico Don Benito, organizador del All Star de la ACB en 1985, profesional de los medios de comunicación…

Comenzó a jugar al baloncesto en el Colegio Claret de Don Benito, obteniendo algunos campeonatos regionales en categorías inferiores y compartiendo pista con el padre de José Manuel Calderón en el Doncel. Eran los años 70.

A punto de entrar en edad junior, el Obradoiro se interesó por él, pero no pudo irse al tener que marcharse a Madrid a estudiar. Cada dos fines de semana volvía a Don Benito para echar una mano al equipo de la ciudad.

Su siguiente paso estaba en los banquillos. Comenzó a ser entrenador con 15 años en equipos femeninos del Medina Don Benito-Instituto Donoso Cortés.

A entrenar en masculino empezó en 1978 con un grupo de chicos de 14 a 18 años. Fue clave en la constitución del Patronato Municipal de Deportes de Don Benito, donde se integró todos los deportes, siendo el segundo organismo así que se hacía en Extremadura tras el de Badajoz.

Como jugador alcanzó el campeonato provincial juvenil con el Colegio Claret dombenitense, pero pronto se desmarcó hacia los banquillos. Con 15 años ya había entrenado con éxito al Instituto femenino Donoso Cortés. Creó el Club Baloncesto Don Benito que durante años se integró junto al resto de los deportes en el Patronato Municipal. Con la mayoría de chicos de la tierra, ascendió en tres ocasiones a la Segunda División Nacional, donde entonces se agrupaban los equipos de Castilla La Mancha, Madrid y Extremadura. 

La progresión fue llegando: En 1987 consiguió, siendo entrenador, por primera vez el ascenso a la Segunda División Nacional, el equivalente a la actual LEB Plata, en un grupo con equipos de Madrid, Castilla-La Mancha y Extremadura. Luego logró tres ascensos como director técnico deportivo. En 1994 fuel entrenador con un equipo formado en su totalidad por muy jóvenes jugadores dombenitenses que habían comenzado a jugar con él en minibasket.

Y es que hizo su primer curso de entrenador con 16 años en Mérida, a donde iba todos los días para poder completarlo. El título superior lo tiene desde hace más de 30 años, dirigiendo al CB Moralo dos temporadas en una época en la que el baloncesto tenía un mayor hueco en Navalmoral que en la actualidad.

Otra vertiente suya fue la de promotor, lo que le permitió codearse con grandes estrellas. Tuvo ofertas para entrenar en el extranjero, pero se dedicó a organizar partidos amistosos y giras de los mejores equipos y selecciones del mundo en España, Portugal, Francia, Italia….

También participó en la fundación de la Federación Extremeña de Baloncesto, dirigiendo la primera selección autonómica que participó en 1985 en el Campeonato de España de baloncesto con normas pasarela en Zaragoza.

Si hay algo por lo que se recuerda a Julio Gómez es por lo sucedido en la Navidad de 1985. Fue uno de los principales organizadores en Don Benito del primer All Star que celebró la ACB.

Sí o sí el 30 de diciembre de 1985 a las 18.45 horas tendría lugar el Partido de las Estrellas. Media hora antes, ejerciendo de teloneros, los saltarines de la Liga se disputarían el título al mejor matador con premios en metálico de 250 mil, 125 mil y 75 mil pesetas. 

El pueblo se volcó. Julio no daba abasto. Implicó a conocidos, amigos y miembros del patronato municipal de deportes. Los taquilleros y porteros que los domingos cubrían los partidos de fútbol trasladaron sus funciones al baloncesto. A las pocas horas de ponerse a la venta las entradas, se había cubierto el aforo completo que con gradas supletorias se elevó hasta los 3.000 espectadores. 

Fue la inauguración del Pabellón Municipal. Consiguió traer este evento deportivo, el de más repercusión nacional y mundial que ha habido en Don Benito, con espectadores que abarrotaron el pabellón municipal y con Televisión Española en directo. Las anécdotas de aquel día fueron innumerables.

Aquel 30 de diciembre, el salto de David Russell sobre el niño Gustavo Sosa en el concurso de mates quedó como una imagen icónica del baloncesto español para siempre.

No solo el baloncesto lo ha tocado Gómez. Jugaba al fútbol en el colegio. Y estuvo varios años en un equipo de fútbol sala de amigos que fueron campeones de la liga veteranos local y un año fue el máximo goleador de la competición. Le gusta mucho el fútbol. Es socio fundador y Presidente fundador del Gimnástico Don Benito desde finales de los 70. Fue codirector del Trofeo Internacional Juvenil ‘Ciudad de Don Benito’ en los 80. Vinieron equipos como Real Madrid, Barcelona, Atlético de Madrid, Sevilla, Betis, Benfica, Oporto, Sporting Lisboa, la selección de Georgia, el Nacional de Montevideo….

En el curso nacional de entrenadores coincidió con Luis Casimiro. Congeniaron y al poco, en el 90, el manchego se traslada a Extremadura de la mano de Gómez para iniciar su brillante carrera profesional.

En la campaña 97-98, Julio es el director deportivo de la escuadra que triunfa en la 2ª División Nacional y que jugaría la fase de ascenso en la propia localidad pacense. Subirían a EBA el actual Tenerife ACB, Linense y Don Benito, que permanecería en la categoría 9 cursos, hasta que la crisis de la construcción echó por tierra mecenazgos. Tras aquello, y ya limitado por una delicada salud, Julio abandonó de facto las canchas, después de una vida entregada al deporte de la canasta.

Y también ha hecho información deportiva. Comenzó en la Hoja del Lunes de Badajoz y en Radio Cadena para pasar al diario Hoy con 15 años. También ha trabajado en emisoras como Radio 80, Onda Cero y la Cope. Narró cientos de partidos del Don Benito y el Villanovense, así como del Doncel.

Sus ojos han visto mucho. Lo suficiente como para tener una visión propia del deporte extremeño.

A él le gustaría ser recordado como una persona que hizo todo lo que pudo en el deporte.

El 12 de enero de 2019 fue galardonado por el Ayuntamiento de Don Benito con el Premio Alabán del Deporte 2018.