Luis García Solano

Nació en Don Benito el 9 de junio de 1902, siendo hijo del farmacéutico Antonio García Sánchez, Subdelegado de Farmacias del Partido Judicial de Don Benito, y de Adelaida Solano y Parejo.

Luis fue totalmente excluido del servicio militar tras el sorteo del reemplazo de 1923, donde alegó de los pies y vista por presentar tracoma en ambos ojos.

Tras realizar los estudios de farmacia en la Universidad de Madrid, el 19 de octubre de 1925 obtiene el título de Licenciado en Farmacia, recibiendo el 26 de enero de 1926 el título de Colegiado del Colegio Obligatorio de Farmacéuticos de la Provincia de Badajoz.

Una vez finalizados los estudios oficiales, entre febrero y abril de 1926 realizó un curso de prácticas en el Laboratorio Municipal de Higiene de Badajoz, a cargo de don Mateo de la Villa Carretero, Doctor Graduado en Medicina y Cirugía. Luis practicó con notable aprovechamiento toda clase de análisis de alimentos y análisis clínicos. Posteriormente, entre mayo y junio del mismo año realizó estudios y prácticas de bacteriología, con extraordinario aprovechamiento por su inteligencia y laboriosidad, con don Enrique Bardají y López, Director del Instituto Provincial de Higiene de Badajoz, quien le calificó como una persona con sobrada aptitud científica para dirigir un centro como era el propio Instituto Provincial.

El día 6 de junio de 1927, en virtud de concurso, fue nombrado Farmacéutico titular y Director en propiedad del Laboratorio Municipal de Higiene del Ayuntamiento de Don Benito, cargo que ocupó hasta el día 4 de mayo de 1968, siendo el primero en ocupar dicho cargo tras la creación del mismo.

Fue en 1908 cuando se hizo obligatorio para todos los municipios de más de 10.000 habitantes la creación de un Laboratorio. Como hemos visto, no fue hasta 1927 cuando Don Benito lo creó.

Su padre, agotado y extenuado, en 1927 decide traspasar al joven Luis la farmacia que en 1895 había abierto en la calle de Doña Consuelo Torre, con el fin de que prestara a la sociedad nuevos y señalados servicios.

A finales del año 1927, Luis traslada la Farmacia de su padre del número 35 de la calle de Doña Consuelo Torre al número 13 de la calle de Villanueva, en pleno centro de la población. La apertura oficial en su nueva ubicación tuvo lugar el día 14 de diciembre de 1927, tras el oportuno reconocimiento minucioso realizado por el farmacéutico más antiguo de la localidad, don Reyes García Bayón-Campomanes, en funciones de Subdelegado de Farmacias por incompatibilidad del titular.

Al recibir de su padre la farmacia, no se contentó solo con aceptarla simplemente, sino que la modificó y aumentó de tal forma que, en todo es completamente nueva. Nuevo era el edificio donde se implantó, nuevas las piezas y dependencias, nuevo el mobiliario y los adornos de la estancia, nuevos los recipientes de los medicamentos, siendo aumentado estos en número cuantioso y nuevo.

“Impresiona las miradas de las gentes por la elegante y severa portada, hecha a estilo de antiguo renacimiento español, lo mismo que las piezas interiores que, seguidas unas de otras, cogen todo el lienzo de esa parte del inmueble, como en el moblaje, citrinas, estanterías y decorados predomina la nota estética que dio fama a nuestro arte de los siglos XV y XVI.

Fuera del primer cuerpo de la casa y dando frente a un bien soleado patio, está el almacén, que es de amplias proporciones, y el cual se encuentra en la actualidad muy surtido de sustancias médicas.

Penetrando en este mismo patio por medio de una rotonda de cristal, que recibe y difunde por oda la habitación la luz del día, está el laboratorio, dispuesto y acondicionado para que en él se trabaje holgadamente en las operaciones especiales.

Allí hemos visto varios aparatos microscópicos de la marca “Zeiss”, una centrifugadora eléctrica, una estufa eléctrica de cultivos, otra estufa seca, un autoclave de gran tamaño, na balanza de exacta precisión y otros aparatos y artefactos para toda clase de análisis químicos, microscópicos y bacteriológicos, resultando, según hemos ocío decir a personas competentísimas y muy conocedoras de las farmacias existentes en España, que no en todas capitales se encuentran establecimientos como los que ha montado el señor García Solano en Don Benito.”.

El establecimiento de Luis García Solano contaba con abundantes recursos, nacionales y extranjeros. Además, había agregado para mayor eficacia un laboratorio con el material más moderno de la época, lo último de la ciencia. El hermanamiento de la farmacia y el laboratorio supuso un favor de incalculable transcendencia para la sociedad de Don Benito.

“Como susurro embriagador llegaban a nuestra alma voces encomiásticas que notabilidades médicas de Madrid, Sevilla y de otras capitales dirigían a las farmacias de Don Benito por el surtido completo de medicamentos y por la inteligencia y honorabilidad con que se despachaban. Pero ahora se dilata más nuestro espíritu al saber que el joven farmacéutico ha gastado grandes sumas porque su establecimiento figure entre los primeros de dentro y de fuera de la provincia”.

En las terceras elecciones generales, y últimas de la Segunda República Española, que tuvieron lugar los días 16 y 23 de febrero de 1936 y dieron la victoria al Frente Popular, Luis García Solano desempeñó el cargo de Interventor en las mismas.

Llegada la Guerra Civil, Luis se afilió en octubre de 1937 al Sindicato de Farmacéuticos de la U.G.T., ya que temía persecuciones y que le cerraran su Farmacia.

En los primeros días de la contienda civil se encerró en su Farmacia, no saliendo de ella, hasta el punto de que un Hospital de la Cruz Roja, fundado con personal dombenitense, en vez de requerirle para la esterilización a él, requirieron a otro. También estuvo detenido en tres ocasiones distintas en la Cárcel de Don Benito, donde permaneció por espacio de ocho meses y cuatro días, habiendo sido objeto de fusilamiento frustrado el 24 de julio de 1938.

Fue a mediados de febrero de 1952 cuando Luis decidió trasladar la Farmacia del número 13 de la calle de Villanueva, donde también tenía su residencia habitual, al número 10 de la misma. El Ayuntamiento accedió a dicho traslado en el mes de marzo del mismo año.

Calle de Villanueva en 1928, donde a la izquierda se puede apreciar a Luis García Solano en la puerta de la Farmacia (Foto de Alfredo Ara Martín)

En el mes de septiembre de 1952, Luis García Solano decide traspasar su farmacia a Eduardo García Miranda, residente en el número 39 de la calle Donoso Cortés de Don Benito, quien la compra. El nuevo propietario había nacido en Magacela en 1920, realizando sus estudios en la Universidad de Granada, donde en diciembre de 1949 obtiene el título de Licenciado en Farmacia.

El traspaso de la Farmacia a un nuevo propietario le ocasiona a Luis su renuncia como Inspector Farmacéutico Municipal el 4 de diciembre de 1952, que es aceptada por la Comisión Municipal Permanente del Ayuntamiento de Don Benito el día 12 del mismo mes y año.

Plano de la Farmacia instalada en el número 10 de la calle de Villanueva

El 9 de marzo de 1954, y tras aprobarse el Reglamento de Funcionarios de Administración Local (Decreto de 30 de mayo de 1952), Luis solicita al Ayuntamiento dombenitense que se clasifique su plaza de Director del Laboratorio Municipal como cargo técnico. Será el 28 de julio de 1954 cuando finalmente la Comisión Municipal Permanente reconozca a Luis como cargo Técnico Superior.

Contrajo matrimonio en Don Benito, el 15 de abril de 1927, con Rosario Sosa y Alguacil-Carrasco (Don Benito, 01.10.1905), hija del matrimonio formado por Santiago de Sosa Parejo y María del Carmen Alguacil-Carrasco Ruiz.

Luis y Rosario se divorciaron el 4 de febrero de 1953, según ejecución de sentencia dictada por el Tribunal Eclesiástico de la Diócesis de Plasencia de referida fecha, donde se expone que existía “la causa de vida criminal o ignominiosa” de Luis, además de existir “la causa de presunción grave y violentísima de adulterio” por parte del mismo.

Luis García Solano falleció en Don Benito el 4 de mayo de 1968, mes en el que hubiera tenido lugar su jubilación. Sus restos fueron sepultados en el Cementerio Municipal de San Antonio.

Daniel Cortés González

FUENTES:

-Archivo Municipal del Ilmo. Ayuntamiento de Don Benito.