Pedro Camacho Caballero

Pedro Camacho Caballero nació en Don Benito, en la calle Rabanero, el 4 de diciembre de 1909, en el seno de una familia de antecedentes católicos, siendo educado en esa dirección por sus padres.

Estudió en la escuela primaria y de la escuela pasó raudo y veloz a un taller familiar, en donde fue cautivado por la pasión a la mecánica, por los planos… una pasión que ya nunca le abandonaría. Es aquí en este taller de Don Benito donde aprendió el arte de la forja y las técnicas metalúrgicas.

Pedro Camacho vivía gracias a un pequeño taller de cerrajería que tenía, hasta que llegó a Don Benito la Guerra Civil. Una vez terminada la contienda civil, comienza a trabajar en la empresa de seguros de su hermano Manuel; como no era de su gusto estar en la oficina, solicitó un puesto de trabajo en RENFE, más en consonancia con su oficio de cerrajero.

En el año 1939 coge los bártulos y parte hacia Cataluña; lo hace junto a su primera esposa, Manuela Parejo García, y sus cuatro hijos. Tras su llegada en 1943 a Vilanova i la Geltrú, en la provincia de Barcelona, trabajó durante nueve años en los ferrocarriles de RENFE, ganando lo justo para mantener a su familia.

Pedro Camacho tenía unos vivos ojos azules, era de complexión mediana y, a pesar de su baja estatura, resultaba un hombre atractivo. Era una mezcla entre galán y mujeriego, condición que le había traído no pocos problemas. Don Pedro, como le gustaba que lo llamaran, era un personaje lleno de claroscuros, listo como un lince y más negado que el propio Cristo.

Cuenta la leyenda que Pedro y un amigo suyo, de apellido Trejo, fueron desterados de Don Benito, presuntamente, por un asunto de faldas. Según parece, él y su amigo habían ido juntos a la guerra, juntos se afiliaron a Falange, juntos hicieron alguna fechoría en su pueblo natal, y juntos cumplieron el destierro en Vilanov y la Geltrú; aunque no hay ningún documento que acredite esto.

En 1950, como hombre de grandes ambiciones y proyectos, solicita la excedencia en RENFE y, con la ayuda de un préstamo de 15.000 pesetas que le prestó un amigo, monta un taller en la calle Escolapios, “Talleres Camacho”, en el que trabajan codo con codo Pedro Camacho y un aprendiz. El pequeño taller, de unos 40 metros cuadrados, pronto se le queda pequeño. “Yo vi que la industria auxiliar estaba verde en Europa y ese fue mi éxito”, dijo Pedro Camacho. Este primer local pudo hacerse realidad gracias al trapicheo de la venta de carbón que sacaba a escondidas de RENFE y a la sustracción de alguna herramienta; no siendo el único que lo hacía.

El primer trabajo que realizó en ese local fue una reja de hierro para el despacho de Ricardo Soler, que años más tarde sería uno de los primeros accionistas de IMSA. Lo cierto es que Camacho, en los primeros tiempos, trabajó casi en exclusiva para la Iglesia.

Pedro, que era un excelente orfebre y que de tonto no tenía ni un pelo, supo desde el primer momoento que, finalizada la guerra, el poder se repartiría entre la Falange y la Iglesia, y puso huevos en las dos cestas. No hizo, ni más nimenos, que lo que otros muchos hicieron en la época.

Camacho utilizó todos los medios a su alcance para acercarse a los miembros de la Congregación Mariana, miembros que tenían mucho poder e influencia en aquellos años, entonces capitaneada por Mossèn Lluís Vendrell i Vendrell, un hombre corpolento y de fuerte carácter. En su estrategia de aproximación a la Iglesia, no sólo había que realizar trabajos y favores a la parroquia, también incluía la comunión dominical de él y de todos los suyos. Eso sí, él no se confesaba nunca porque decía que debían confesarse los que pecaban y ese no era su caso. Asimismo, Pedro Camacho era miembro destacado de una cofradía que habían creado tiempo atrás los trabajadores de RENFE, y que dependía de la Parroquia de la Geltrú.

Pedro Camacho en su despaño. Año 1973

Al igual que hacía con la Iglesia, para acercarse al poder político local, que en aquella época lo ostentaba de forma férrea y absoluta Antonio Ferrer Pi, Camacho realizaba pequeños trabajos para el consistorio.

El vínculo de Pedro Camacho con el poder político y eclesiástico le llevó a hacer relaciones muy importantes para conseguir futuros contratos. El primer cliente importante fue la empresa Pirello y el primer pedido, la fabricación en cobre de una esfera de un metro de diámetro.

El negocio fue creciendo poco a poco, principalmente desde que Pirelli le encargara, en exclusiva, la fabricación de moldes y otros elementos de aluminio. Entonces, en el año 1953, “Talleres Camacho” se trasladó a un edificio de la calle Soler Morell.

En 1958, fruto de su relación con la Congregación Mariana, Pedro Camacho consigue, además de contactos importantes, dos socios para la formación de una Sociedad Anónima que poco después se convertiría en la empresa IMSA.

Según el Registro Mercantil de Barcelona, la empresa, inscrita con el nombre de “Fundiciones Mediterráneo, S.A.”, se constituye el 19 de septiembre de 1958, con cinco socios fundadores: Pedro Camacho Caballero (Presidente), Ricardo Soler Garrigó (Vicepresidente), Ángel Estruga Andreu (Secretario), Vicente Miret Marqués (farmacéutico de Vilanova que pertenecía a una de las familias de tradición industrial vilanovina) y Manuela arejo García (esposa de Pedro Camacho).

El 3 de julio de 1959, Talleres Camacho recibe una comitiva de 7 u 8 personas bien vestidas, que visitan con atención las instalaciones. En la comitiva estaban, entre otros, Antonio Ferrer Pi, Ricardo Soler Garrigó, José Camps Albareda y Federico Soligó Fabregat. Al día siguiente, 4 de julio de 1959, se cuelga una placa, en el lado izquierdo de la puerta del Taller, que decía: “Industrias Mediterráneo, S.A.”.

Empezaron a llegarle los grandes contratos con las marcas más importantes, convirtiéndose así en el año 1963 el pequeño taller en una gran fábrica a las afueras de Vilanova i la Geltrú, “Industrias Mediterráneo, S.A.” (I.M.S.A.), en la que trabajaban 1.200 personas, la mitad de ellas extremeñas; incluso llegaron a trabajar 300 personas llegadas desde Don Benito, su tierra natal.

Mossen Lluís bendiciendo la primera nave de IMSA en 1962. A su derecha, Pedro Camacho Caballero. Fotografía de Teresa Homs Reina

“Industrias Mediterráneo, S.A.” (posteriormente, en 1992, pasa a llamarse “Componentes Vilanova” y nuevamente, en el año 2003, “Grupo Componentes Vilanova-Cie Automotive”) era un conjunto fabril, en sociedad con diferentes empresarios de Vilanova i la Geltrú; precioso complemento industrial auxiliar para que grandes empresas como SEAT, Mercedes Benz o BMW inundaran las calles de coches y otras unidades de tracción motorizada.

La compañía tuvo una escalada casi imparable cuando adquirió las primeras máquinas de fundición inyectada. Durante las décadas de los sesenta y buena parte de los setenta, IMSA se convirtió en uno de los principales motores económicos de Vilanova i la Geltrú.

Camacho lideró una campaña que llegó a fabricar más de 9.000 piezas metálicas y tenía más de 3.000 clientes en activo.

Su lema fue “enriquecerse haciendo rico a los demás”. Todos los que le conocieron de cerca coinciden en que era un empresario moderno. Quería que los trabajadores consideraran la empresa como suya, por este motivo hacía donaciones en efectivo y con acciones a algunos de sus empleados.

Pedro Camacho nunca se olvidó de su ciudad natal, visitándola todos los años. En una de esas visitas a Don Benito, el 13 de junio de 1963, donó para la Iglesia de Santa María un nuevo Trono Eucarístico (Sagrario, Custodia y Manifestador), entregándoselo al entonces Párroco Don Luis Macías Martín, ya que carecía de ello por haber sido destrozado durante la Guerra Civil.

Despacho de Ángel Estruga. De izquierda a derecha: Pedro Camacho, Ricardo Soler, Ángel Estruga, Federico Soligó y abajo, en el centro, Ramón Camacho. Año 1972

En 1975 le llega a Camacho el momento de su jubilación, dejando su puesto de presidente del Consejo de Administración de la empresa constituida ya en una sociedad anónima. La retirada casi le cuesta una depresión, pero el tiempo no perdona y no le quedó más remedio que dar ese decisivo paso. En todo ese tiempo que transcurrió, muy poquitos años pasó sin retornar a Don Benito como un emigrante que echa de menos su tierra.

El mismo año de su jubilación, tres bancos se unen y compran el 30% de IMSA. A partir de entonces, “Industrias Mediterráneo, S.A.” toma un camino distinto del que su fundador hubiese deseado.

En Don Benito se celebra todos los años en agosto el Día del Emigrante; pues bien, en el año 1988, la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Don Benito nombra a Pedro Camacho Caballero como la persona más idónea para que representara a éstos. Cuando todo estaba dispuesto para dicho homenaje, los socialistas de más edad se oponen al homenaje porque dicen que Camacho es de derechas y por ello no merece tal homenaje.

Según el propio Pedro Camacho, “no me siento ni de derechas ni de izquierdas, prefiero la República con la que hice la guerra”. Además, respecto al mundo empresarial y de los trabajadores, dijo en alguna ocasión que “a los obreros hay que pagarlos, tratarlos y educarlos bien. Se han perdido muchos valores y entre ellos los de la honestidad y rectitud empresarial, y la responsabilidad de los obreros”.

Contrajo matrimonio por segunda vez con Mercedes Carreras, con la que solía pasear con frecuencia por la Rambla, con la figura un poco encogida pero siempre con la elegancia señorial que tienen los que han ascendido arduamente en la escala social.

En toda su vida, se comportó con rectitud y honradez, como lo demostró en las relaciones con sus empleados.

Si hubiera nacido en los Estados Unidos, Pedro Camacho hubiera sido considerado el prototipo del sueño americano: un hombre hecho a sí mismo que pasó de la nada al poder y la gloria.

Falleció el 26 de diciembre de 2002 en el Hospital Residencia Sant Camil, en Sant Pere de Ribes, a los 93 años de edad, viendo su creación empresarial aún viva. Las exequias se celebraron en su parroquia catalana, la Iglesia del Mar, que estuvo llena a rebosar.

José Antonio Gutiérrez Ortiz

Daniel Cortés González

FUENTES

– Notas de Paquita Muñoz Camacho.

– Datos facilitados por José Antonio Gutiérrez Ortiz.

– Registro Civil de Sant Pere de Ribes.

  • IZQUIERDO BENÍTEZ, Carmen. IMSA. Una empresa como paradigma de las Españas, Editorial Cronos, 2017.

– PRUNERA, Ernest.  “Mor als 93 anys Pedro Camacho, fundador d´IMSA, l´actual Componentes Vilanova”, en Diari de Vilanova de fecha 3 de enero de 2003, página 15.

– SANCHEZ, Pablo. “Un emigrante atípico”, en Diario HOY de fecha 8 de julio de 1988, página 20.

– TAPIA CABANILLAS, Julián. “Homenaje al emigrante”, en Diario ABC de fecha 12 de agosto de 1988, página 10.

BIOGRAFIA PUBLICADA EN EL LIBRO “BIOGRAFIAS DOMBENITENSES II”