Pedro Granda Calderón de Robles

003Pedro de Granda y Calderón de Robles nace en Don Benito el 14 de Octubre de 1853, en el seno de una familia aristocrática. Era hijo del matrimonio formado por José de Granda y Campos de Orellana, Alcalde que fue de Don Benito, y Juana Calderón de Robles y Berriz. Su padre era primo hermano del primer Conde de Campos de Orellana, Pedro Nicomedes Campos de Orellana y Calvo.

Tras el fallecimiento en 1892 del primo hermano de su padre, le sucede como segundo Conde de Campos de Orellana.

Contrae matrimonio en la Oliva de Mérida, el 19 de Julio de 1895, con Luisa Micaela Catalina Carlota María de la Soledad Ramona Romana Pía de Torres-Cabrera y Gómez-Galeano (*31/03/1872, Mérida), hermana del V Marqués de Torres-Cabrera (Miguel) e hija del matrimonio formado por Miguel Luis de Gonzaga Ramón de Torres-Cabrera y González de la Laguna (IV Marqués de Torres-Cabrera) y Luisa María Amalia Eugenia Ramona del Carmen Gómez-Galeano y Fernández de la Peña (III Condesa de Campo Espina). El matrimonio tiene cuatro hijos: José (que será tercer Conde de Campos de Orellana), Luisa, Joaquina y Miguel de Granda y Torres-Cabrera (tras fallecer su hermano pasa a ser el cuarto Conde).

En política militó en el partido conservador; pero a la muerte del gran estadista Antonio Cánovas, por una parte, y más aún por la política que seguían los viejos políticos, se recluyó a la vida privada, consagrándose a hacer bien al prójimo y a proteger las artes e industrias.

El 9 de Marzo de 1924, con 71 años de edad y por servir a la Patria, Pedro Granda aceptó ser nombrado Alcalde-Presidente del Ayuntamiento de Don Benito. Estando ya enfermo, cuando más necesitaba de reposo y de cuidados, se entregó y sacrificó por la paz y bienestar de la Ciudad, viniendo a ser el lazo de unión de tendencias distintas y de aspiraciones contrapuestas, y realizando una labor seria y honrada, alabada por propios y extraños.

La llegada de Pedro Granda al frente de la Alcaldía dombenitense marcó la cancelación de las antiguas querellas entre los bandos contendientes, se enjugaron los enormes déficits en los presupuestos, se pagaron las cuantiosas sumas que por los débitos contraídos referentes a todos los servicios, reclamaban su inversión.

Al inicio de su mandato, las calles de Don Benito ofrecían un lamentable y triste aspecto. El tránsito, por muchos sitios, era embarazoso y peligroso, sobre todo en invierno. Al arreglo de ellas se dedico Pedro Granda con empeño, viéndose pavimentadas las calles Pajarito, Agrimones, San Francisco, Oriente, Carretas, Segundo Palomar, Albercones y Sierpes. Edificó algunos puentes, remendó muchos tramos de vías céntricas y plantó, para mayor ornato y gusto, centenares de árboles.

Durante su mandato fue trazado y construido el camino municipal de la calle del Pilar, el cual enlaza con las carreteras de Castuera y Guareña. Fue instituida la Casa de Socorro con elementos y material quirúrgico moderno (en aquella época), y se comenzó a edificar el matadero público.

Pedro Granda fue el fundador y protector de las escuelas manjonianas en Don Benito, conocidas como Escuelas del Ave María. El proyecto de fundar en Don Benito estas escuelas se gestó en la sacristía de la Parroquia de San Juan.

Granda había seguido paso a paso la gran obra socialmente educativa y cristiana de D. Andrés Manjón, y habiendo, acaso, parado mientes en el lema del venerable apóstol de: “si queréis terminar con todas las luchas sociales, practicad la caridad”, surgió a poco en su espíritu hidalgo la necesidad de hacer letra tangible el postulado de aquel apóstol.

El día 26 de Mayo de 1927 y a las siete de la tarde, se llevó a efecto el acto solemne de la colocación de la Primera Piedra. Por desgracia, la muerte se había llevado ya a Pedro Granda, asistiendo su hermano Enrique como Alcalde.

Pedro Granda falleció en Don Benito el 20 de Marzo de 1927, a la edad de 74 años, dejando en las arcas del Ayuntamiento la entonces respetable suma de cuarenta mil duros; nada que ver con el estado catatónico de las arcas dombenitenses cuando fue nombrado Alcalde. Le sucedió en la Alcaldía de Don Benito su hermano, Enrique de Granda y Calderón de Robles.

El féretro con su cadáver, conducido desde la casa mortuoria, fue sacado por los concejales del Ayuntamiento, llevando las cintas los tenientes de alcalde. En su sepelio, alrededor de su féretro, se congregó una muchedumbre contrastada tan grande, tan heterogénea y compacta. Parecía que el duelo era de todos y que ninguno rehusaba la ocasión propicia para manifestarlo. Allí estaban los padres que de su liberal mano fueron socorridos, los artistas que recibieron advientos y ayuda para proseguir sus estudios, los hombres cultos para testimoniar el pesar por quien también lo era, la aristocracia de la sangre para rendir homenaje a la persona que con tanta dignidad honró siempre un título del Premio, los adinerados para ensalzar la figura de quien tan buen uso supo hacer en fecundas obras sociales y siempre para bien del prójimo de sus numerosas riquezas, las comunidades religiosas agradecidas del apoyo continuo del hombre cristiano generoso y bueno, la Corporación del Municipio sin que faltara un solo edil, todos los empleados de las Casas Consistoriales para aureolar al alcalde ejemplar que en todo momento supo unir los prestigios de la autoridad con el trato amable y sencillo para con todos y el celo, la actividad y la inteligencia por la riqueza y ángel de la cosa pública, y finalmente, todos los ciudadanos comprensivos y equilibrados, patriotas y justos que supieron darse cuenta del sacrificio que hizo Pedro Granda y Calderón de Robles al encargarse de la Alcaldía en tiempos de desate de pasiones, de revuelta y encontrada política, el holocausto de su salud y de su existencia por devolver la paz y tranquilidad al pueblo.

Además de Conde de Campos de Orellana y Alcalde-Presidente de Don Benito, fue también Caballero de la Orden de Alcántara, Mayordomo del Santuario de Nuestra Señora de las Cruces y Presidente de la Hermandad del Santísimo Sacramento.

Diego Soto Valadés

Daniel Cortés González

FUENTES

-SOTO VALADÉS, DIEGO; CORTÉS GONZÁLEZ, DANIEL (2016): “Pedro Granda Calderón de Robles (1853-1927)”, en Biografías dombenitenses II (entre los siglos XIX-XXI). Grupo de Estudios de las Vegas Altas.

– Correo extremeño, Año XXV, Número 7495, 19/03/1928, página 4.

– Correo extremeño, Año XXV, Número 7645, 13/09/1928,  página 17.

– Correo extremeño, Año XXVII, Número 7813, 03/12/1930, página 3.

– Diario ABC, fecha 26/03/1927, página 32.

– Anuario de la Nobleza de España 1909-1910, Tomo II, de Francisco Fernández de Béthencourt, de la Real Academia de la Historia. Madrid, Establecimiento Tipográfico de Jaime Ratés.

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