Rodrigo Calderón de Anguas

Nació en Don Benito en 1619, siendo hijo del matrimonio formado por Francisco Calderón y Juana Martínez.

Tuvo un hermano llamado Juan que sirvió a las órdenes de Juan Vázquez de Coronado en la conquista y pacificación de Costa Rica.

Mapa de la provincia de Cartago, creada por el Rey de España el 29 de noviembre de 1540, y Costa Rica

Contrajo matrimonio en el año 1644 con Isidora de Zambrano Rodríguez (Sevilla, 1623), hija de Esteban Rodríguez Zambrano y Juana Bautista. Isidora había contraído primeras nupcias con Manuel Martínez de Colina, natural de Valencia, con quien tuvo al criollo Pedro Martínez de Colina y Zambrano (1640-1710), que casó en primeras nupcias con la criolla María Zúñiga González[1] y en segundas con María de Zúñiga y Enríquez de Licona[2].

Rodrigo e Isidora tuvieron a María[3] (Sevilla, 1590), Antonia (Cartago (Costa Rica), 1647), Francisco (1645), María[4] (Cartago, 1649), Sebastiana (Cartago, 1651) y Juana[5] (Cartago, 1654) Calderón Zambrano.

La colonización del territorio de Costa Rica fue muy tardía respecto de la implantación de los colonizadores hispánicos en el resto de Centroamérica.

La conquista del interior del país se inició a partir de 1561, después de que fracasaran numerosas tentativas de iniciar la dominación del país a partir de las costas del Caribe.

Los indígenas opusieron una fiera resistencia a los intentos hispánicos por implantarse en esos territorios y expulsaron una y otra vez a los conquistadores que trataron de fundar poblaciones en las costas caribeñas.

Establecido en 1562 un núcleo de colonización en el interior del país (la ciudad de Cartago), los españoles no abandonaron su idea de someter la región costera del Caribe sur. En 1577 una gran expedición fue organizada en Cartago, con la intención de someter a los pueblos indígenas de esta región y fundar un asentamiento en la región de Bocas del Toro, en el extremo sud-oriental de la Gobernación de Costa Rica y hoy día parte del territorio de la República de Panamá. Sin embargo, el proyecto fracasó, en parte debido a tenaz oposición de los indígenas.

Entonces, los españoles se contentaron con afianzar su dominio sobre la región central del país: el Valle Central, con su capital Cartago, ubicada en la sección oriental de dicho valle. La pequeña élite forjó su modesta fortuna mediante la exportación de artículos que obtenían de los pueblos de indios por medio del tributo, que enviaban hacia la ciudad de Panamá en el Pacífico y Portobelo en el Caribe e igualmente por algún intercambio con Nicaragua.

Puente sobre el rio Aguacaliente (Cartago). Fotografía realizada por el alemán Otto Siemon entre 1873 y 1874

El 30 de junio de 1647 compra a Diego de Ocampo Figueroa una estancia de ganado junto al río “Agua Caliente”, en Cartago. Considera su biógrafo, el ingeniero Mario Barrantes Ferrero, que en Cartago fue persona principal.

Día de mercado en Cartago. Fotografía realizada por el alemán Otto Siemon entre 1873 y 1874

Ocupó cargos destacados en la Administración colonial, como el de Alguacil Mayor, Corregidor de Pacacua, Capitán de la Santa Hermandad de Cartago y, en 1662, Corregidor de Barva.

Pero, fundamentalmente, Rodrigo de Calderón debe destacarse como uno de los personajes más importantes dentro del ámbito de la actividad empresarial privada, en el período colonial costarricense. No sólo son importantes las transacciones de compra y venta de esclavos que, por sí, en una provincia pobre, eran muy destacadas, sino que ello implicaba su presencia en otra empresa fundamental durante este período: los cacaotales en Matina; prueba de ello es que en 1666, después de las invasiones de los piratas, no sólo participó en la defensa de la provincia, sino que tomó en arriendo plantaciones con daños causados por aquellos invasores, a pesar del peligro latente que había en aquella zona por este tipo de hechos. Además, ya en 1663 había adquirido otra finca que pertenecía al Gobernador y Capitán General Rodrigo Arias Maldonado.

En Centroamérica la producción y exportación de cacao databa de mediados del siglo XVI; fue a comienzos de la década de 1570 cuando se alcanzó un clímax en la producción de este fruto en la provincia de Izalcos, en el extremo occidental del actual El Salvador, producto que era exportado principalmente hacia México.

Aunque fue con la intención de restablecer el comercio entre Costa Rica y los puertos comerciales de Portobelo en Panamá y secundariamente Cartagena, que se inició la producción cacaotera en la región del Caribe de Costa Rica, a mediados del siglo XVII, muy pronto el producto fue acaparado primero por los holandeses y luego por los ingleses, que lo llevaron a Europa.

El incentivo para el desarrollo de la producción de cacao en Matina fue el éxito que este producto había tenido en las costas de Maracaibo y Caracas. Ambas regiones, desde los comienzos del siglo XVII, iniciaron su producción para exportarlo hacia México. El cacao venezolano fue muy apreciado porque era menos amargo que el de Guayaquil.

Recolectores del cacao en Matina (Costa Rica) en el primer tercio del siglo XX

Desde Cartago, varios vecinos liderados por los gobernadores, iniciaron así el desarrollo de plantaciones de cacao en la costa del Caribe central, en Portete (Punta Blanca) y en las márgenes de los ríos Matina y Moín, adonde se podía llegar luego de un viaje en mula de ocho días desde Cartago.

Como ya se ha indicado anteriormente, en 1666, una gavilla de filibusteros desembarcó en Portete, pasó luego a Matina y continuó después hacia el poblado indígena de Turrialba. Entonces, los indígenas urinamas decidieron alertar a los españoles y apoyarlos en su defensa contra esta invasión pirata. En Cartago se presentó ante el gobernador un numeroso grupo de guerreros indígenas urinamas procedentes de Talamanca. Manifestaron estar dispuestos a aliarse con los españoles con el fin de combatir a los piratas. También aceptaron congregarse en los pueblos de reducción que fundaron los frailes. Durante el ataque de los piratas, se produjeron daños en las haciendas cacaoteras. Sin embargo, dos años después la producción parece haber tomado auge nuevamente.

La esclavitud en Nicoya (Costa Rica)

Son muchas y variadas las transacciones comerciales en que aparece involucrado Rodrigo de Calderón: compra y venta de esclavos, fincas cacaoteras en Matina, propiedades en Ujarrás y venta de mulas; sin embargo, no hay duda de que una de las más importantes e interesantes tuvo lugar en 1661, cuando adquirió tres caballerías de terrenos baldíos en el valle de Aserrí y, ya para el año siguiente, aparece operando un molino de “pan moler”, llamado de Nuestra Señora de la Soledad y que fue ubicado en lo que es hoy el distrito de San Juan de Desamparados, al sur de San José; en aquel tiempo constituyó el primer molino instalado en el valle Occidental.

El problema de la esclavitud demuestra que las antiguas culturas indígenas costarricense y americanas no tuvieron la capacidad para soportar el yugo opresor de los invasores europeos ya que poseían un poder de defensa muy frágil y además que solo basaban sus prácticas en la agricultura (Solórzano, Juan Carlos. 2003); así mismo, estos problemas de esclavitud en Costa Rica se vuelven a dar inclusive durante la época colonial comprendida entre los siglos XVII y XVIII, demostrando una vez más que los países centroamericanos poseían poca autonomía y por ende necesitados de una emancipación europea.

Avenida Central Cuesta de Moras en San José. Fotografía realizada por el alemán Otto Siemon entre 1873 y 1874

Al morir en 1668 dejó dentro de su herencia este molino, pero también, entre otros bienes, “unas casas de tejas y de paja en que vive su Merced el Gobernador y Capitán General y que desde que vive en ellas no me ha pagado nada de sus alquileres”, señaló en su testamento, no sólo como evidencia de sus pertenencias, sino de la situación imperante en aquella época y hasta engrosar, si cabe, el anecdotario costarricense.

Iglesia de San Nicolás Tolentino y la calle principal de Cartago en 1892. Al fondo, el hotel La Estrella del Norte y el parque central de Cartago. Foto H. G. Morgan

El dombenitense Rodrigo Calderón de Anguas falleció en Cartago (Costa Rica) el 10 de julio de 1668.

Daniel Cortés González

FUENTES:

-AGUILAR BULGARELLI, Óscar, «Rodrigo de Calderón», en Real Academia de la Historia, Diccionario Biográfico electrónico (en red, http://dbe.rah.es/biografias/58331/rodrigo-de-calderon).

Índice general de los documentos del archivo de Cartago: anteriores al año 1850 inclusive, arreglado bajo la dirección del Licdo Don León Fernández, Volumen 1. Costa Rica, Archivos Nacionales, Imprenta Nacional, 1883.

-TREJOS QUIRÓS, Francisco (1940): Los conquistadores. Progenitores de los costarricenses, Editorial San José.

-BRAN GUEVARA, Wilson; SALAS SIBAJA, Arelis (2012): Esclavitud durante la época colonial en Costa Rica, durante los siglos XVII-XVIII, Universidad de Costa Rica.

-SOLÓRZANO F., Juan Carlos (2012): La producción de cacao en Matina y la rebelión de los indígenas urinamas (Costa Rica 1650-1690).

-www.myheritage.es.


[1] Hija de Antonio González Brenes y María de Zúñiga.

[2] Hija de Pedro Luis Enríquez de Zúñiga y María de Licona.

[3] Contrajo matrimonio en primeras nupcias con Pedro Diego Hernández de Aguilar (Cartago (Costa Rica), 1590), con quien tuvo ocho hijos: José Aguilar Calderón (1634), Antonio Aguilar y Calderón (1648), Juan Muñoz Calderón (1664), Diego Hernández, Bartolomé Calderón de Aguilar, Juana Calderón, María Calderón Zambrano y ¿? de Aguilar Calderón.

[4] Contrajo matrimonio con Cristóbal Quesada López, con quien tuvo en 1675 a Agustín Quesada Calderón.

[5] Contrajo matrimonio con Juan Núñez Suárez, natural del Puerto de Santa María (Cádiz), hijo de Juan Núñez y María Suárez.