Sor Josefa de las Nieves García González

Nace la pequeña localidad de Villapadierna, que pertenece al municipio de Cubillas de Rueda, en la provincia de León (Comunidad Autónoma de Castilla y León), el 25 de noviembre de 1886, siendo hija del matrimonio formado por León García Paredes, natural de Paredes de Nava (Palencia), y Aurea González Martín, natural de Villasila (Villasila de Valdivia, Palencia). Se la inscribió con el nombre de Josefa García González.

Fueron sus abuelos paternos Eulogio García e Inés Paredes; los abuelos maternos, Felipe González, natural de Cervera de Pisuerga (Palencia), y Gertrudis Martín

Ingresó de religiosa en Plasencia el 30 de marzo de 1909, a los 22 años de edad, vistiendo posteriormente el hábito el 29 de julio del mismo año. Dos años después, el 29 de julio de 1911, Sor Josefa realiza los votos temporales.

Sor Josefa de Nuestra Señora de las Nieves llega a Don Benito el 24 de enero de 1912, donde realizará los votos perpetuos el 4 de octubre de 1914, algo más de dos años después tras su llegada a nuestra Ciudad.

Desde que profesó, Sor Josefita estuvo destinada en la Casa-Asilo de los Ancianos Desamparados de Don Benito, centro donde vivió hasta sus últimos días de vida.

Se fue integrando plenamente al ritmo de trabajo de la Casa-Asilo, así como a la vida y costumbres de la ciudadanía dombenitense, haciéndose una más de ellos. A su llegada a Don Benito, el edificio de la Casa-Asilo de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados estaba instalado en la calle Madre Teresa Jornet, hasta que el 12 de mayo de 1982 se trasladan al actual edificio, denominado “Hogar Santa Teresa Jornet”. El gran amor que Sor Josefita sentía por los ancianos fue aumentando a través del tiempo, haciendo que se afirmará más en su compromiso de caridad cristiana, haciendo que día a día fuera asumiendo cargos de responsabilidad y gestión.

Casa-Asilo de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados en la calle del Polvillo, hoy calle de la Madre Teresa Jornet, en los años 70 del siglo XX (FOTO: Diego Sánchez Cordero)

La absoluta dedicación a sus pobres y ancianos hizo que, durante la Guerra Civil Española, el Asilo se mantuviera abierto para seguir acogiendo sin interrupción a los ancianos más necesitados en aquellos difíciles y amargos momentos.

La Comunidad que continuó en la Casa-Asilo tuvo que sufrir mucho, pues un anciano hizo varias denuncias, teniendo como resultado el encarcelamiento de Sor Josefita y de Sor Rosa de San Miguel Domenech; el único motivo fue la supuesta sonrisa de ambas Hermanitas al comentarse una noticia de uno de los bandos de la contienda civil.

El 22 de diciembre de 1937, ambas Hermanitas fueron apresadas y trasladadas a Cabeza del Buey, donde estuvieron privadas de libertad hasta el 23 de julio de 1938. De ahí las trasladarían a Ciudad Real, donde permanecieron presas hasta el 8 de diciembre del mismo año. Gracias a las gestiones de la Madre Superiora de la Casa de las Hermanitas de Alcázar de San Juan, Sor Josefita y Sor Rosa fueron puestas en libertad y, por orden del Gobernador, trasladadas a la Casa de Alcázar de San Juan. Una vez liberada, Sor Josefita regresa a Don Benito con más energía y ahínco si cabe, para seguir cumpliendo con su caritativa misión.

Cerrado este triste episodio de contienda civil, las Hermanitas tenían la Casa-Asilo de Don Benito en un estado lamentable, viéndose, además, agobiadas por las enormes estrecheces en todos los aspectos materiales y por las carencias básicas para la subsistencia de sus ancianos.

El 17 de septiembre de 1942, la Madre Superiora Sor Josefita, cargó que ostentó entre 1941 y 1944, dirige al Ayuntamiento de Don Benito un escrito solicitando alguna ayuda:

“Dadas las circunstancias que atravesamos de dificultades y carestías de todo, la necesidad de recursos para llevar a cabo su Obra de Caridad, ruego acepten esta súplica y vean de socorrerla.”

Como respuesta, el Ayuntamiento Pleno, en fecha 3 de octubre del mismo año, acuerda:

“Habida cuenta de la carestía de vida y función social a su cargo, se concede a las Hermanitas un aumento de subvención para el año 1943 de 1.000 pts.”

En los difíciles años de la postguerra, eran tantas las carencias que había de ropa y alimentos para todo el mundo, y en especial para sus ancianos desamparados que no la importó tener que salir a mendigar de puerta en puerta para ellos, contando solamente con su sonrisa angelical, la Divina Providencia y la generosidad de la ciudadanía de Don Benito.

Cuando en plena época veraniega las Hermanitas iban de casa en casa pidiendo limosna para la Casa-Asilo, Sor Josefita tenía el detalle de mandar a su compañera por la acera donde daba la sombra, escogiendo ella la acera del sol; ese sol que, en pleno verano y por estas tierras extremeñas, cae sin piedad con toda intensidad. Son estas unas muestras de la bondad y el amor de Sor Josefita hacia los demás.

Sor María Cuesta, desde Pontevedra, dio testimonio de las bondades de Sor Josefita, con la que convivió varios años:

“[…] Vivía su vida de la forma más sencilla y pacífica, sin meterse en nada ni pedir explicaciones de ningún tipo; nos dejaba actuar, se alegraba de cuantos movimientos o gestiones se hacían para mejorar la vida y estancia de los ancianitos.

También tenía Sor Josefita gran sentido del humor, sobre todo en su vejez por ello les contaré una graciosa anécdota: todas las tardes tenía sus discusiones con Sor Anuncia; como se pasaban todas las tardes en la salita de estar, rezaban el rosario y, como Sor Anuncia se entretenía con la cotorra haciéndole fiestas, la Madre Josefita se impacientaba y la amenazaba con quitársela de delante. Sor Anuncia no pudo enmendar en su distracción y todos los días le hacía lo mismo; Sor Josefita, sin poder aguantarse más, sacó la jaula al patio y le abrió la puerta para que se fuera. El primer día no se fue, pero al día siguiente el animal se marchó y se fue a colocar en la cúpula de la Parroquia de Santa María, donde causó el entretenimiento y distracción en los oficios del Jueves Santo, hablando y chillando todo lo que sabía.”

El 13 de febrero de 1962, a sus 75 años de edad y 50 de su total entrega en el ejercicio de su Apostolado de Caridad, el entonces Ministro de la Gobernación, el Capitán General Camilo Alonso Vega, y a petición de gran número de ciudadanos y benefactores, tuvo a bien conceder a Sor Josefita el ingreso inmediato en la Orden Civil de Beneficencia con el Distintivo Blanco y categoría de la Cruz de 2ª Clase.

Momento en el que el Alcalde de Don Benito, Sr. Galán Terroba, le hace entrega a Sor Josefita de la Cruz de Beneficencia

El 26 de diciembre de 1968, al cumplir sus 82 años de edad y 56 de religiosa en la Congregación dombenitense, el Ilmo. Ayuntamiento de la Ciudad la obsequia con una Placa de Plata, como testimonio de agradecimiento de todos los dombenitenses por más de 60 años entregados a una admirable labor.

Todas las Hermanitas que convivieron con la Madre Josefita aseguraban que ella se consideraba de Don Benito, así como todo lo de Don Benito suyo.

Residencia de Ancianos de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados de Don Benito, en construcción

El 6 de junio de 1982, dos días antes de su fallecimiento, al igual que un milagro, sin que nadie los hubiera llamado, se presentaron en el Hogar Santa Teresa Jornet los albañiles y marmolistas, que, con gran celeridad, finalizaron las obras de la Capilla, que sería inaugurada por Sor Josefita, por celebrarse ahí sus exequias. En su funeral, el Rvdo. Padre Carlos dijo:

“Yo no sé si todavía, las monjas hacen milagros, pero aquí se ha notado algo. Esta Capilla no estaba al culto por desajustes de los trabajadores y… hoy la estamos estrenando en el funeral de la Madre Josefita.”

Residencia de Ancianos de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados de Don Benito, ya finalizada

Sor Josefita, para las Hermanitas siempre fue y será “Madre Josefita”; y, cariñosamente, para la ciudadanía dombenitense siempre será “Nuestra Sor Josefita”.

“Nuestra buena monjita, además de ejemplo testimonial de continua entrega y sacrificio por Amor a Dios y… como no, por sus queridos ancianos.”

Una Hermanita de los Ancianos Desamparados dijo:

“Ha sido una Hermanita tan sencilla y tan humilde que se nos escapó, sin apenas darnos cuenta, que teníamos mucho que aprender de su vida y actitudes. Pasó por el mundo haciendo el bien, pero, tan en silencio y tan inadvertida, incluso para la Comunidad, que nos parece que no haya nada que contar. De todas formas, en el Archivo del Padre Eterno estará todo claro y perfecto. Sólo Dios conoce el misterio de los santos y Él nos lo puede aclarar de la mejor forma y… a la hora justa.”

Sor Josefita, durante su vida y en su muerte, cumplió lo que tanto inculcó la Madre Fundadora, Santa Teresa Jornet: “Ojos al suelo, corazón al cielo”.

Falleció en Don Benito el 8 de julio de 1982, a los 96 años de edad.

En el año 1999, con motivo del 1º Centenario de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados en Don Benito, se edita una pequeña revista en la cual, dentro del apartado dedicado a las Hermanitas que dejaron huella, podemos leer:

“De la Madre Josefa de Nuestra Señora de las Nieves García González, cariñosamente conocida por todo el pueblo de Don Benito como Sor Josefita, nos limitaremos en esta página a dar una breve pincelada biográfica. No obstante, en consideración a su santa memoria y a la dilatada labor de 72 años practicando su Apostolado de Caridad Cristiana en el Asilo de las Hermanitas de Don Benito, hacemos constar formalmente que, por parte de la “Comisión Pro Centenario”, gestionará la edición de un libro facsímil sobre su vida y obra; así como, tras las oportunas diligencias, proponer al Ilmo. Ayuntamiento de Don Benito que, una de las calles o plazas de la Ciudad, lleve el nombre de “SOR JOSEFITA”, puesto que su ejemplo bienhechor, aún perdura en el recuerdo de muchos dombenitenses.”

Daniel Cortés González

FUENTES:

-GUTIÉRREZ ORTÍZ, José Antonio (1999): “Sor Josefa de las Nieves García González (1890-1982)” en Biografías dombenitenses (entre los siglos XIX-XX), pp. 129-132. Ayuntamiento de Don Benito.

-Juzgado de Paz de Cubillas de Rueda.

BIOGRAFIA PUBLICADA EN EL LIBRO “BIOGRAFIAS DOMBENITENSES I” Y “BIOGRAFÍAS DOMBENITENSES IV”